Capacidad de cambio es la premisa para los jefes
Alta dirección. La competencia es cada vez más amplia en el mundo de los negocios y exige a los líderes la virtud de estar dispuesto a quebrar viejas estructuras. Manejar personal requiere la virtud de conocer las necesidades de los trabajadores y qué es lo que los motiva. El miedo no sirve.
15 Enero 2008 Seguir en 
Capacidad de cambio y de delegar. Son los dos atributos que los especialistas en recursos humanos afirman que no pueden faltar en los líderes o jefes de las empresas modernas. La mención de esas dos características como requisito para el nivel de mando de las compañías no es azarosa: tienen que ver con la necesidad de estar a tono con la expansión de la competencia en el nuevo mundo de los negocios.
Cuando les pido a los participantes de un curso que nombren a los que consideran grandes líderes de la humanidad surgen los siguientes nombres: Gandhi, "Che" Guevara, Jesús, la Madre Teresa de Calcuta, Einstein, Bill Gates y otros más polémicos, como Bush, Bin Laden y hasta Hitler. Surge entonces la pregunta de qué es un líder y si cabe agrupar a todos estos bajo la misma nomenclatura. Una de las definiciones más utilizadas de Liderazgo es la ?capacidad de movilizar personas en pos de un objetivo o causa?. Todos los mencionados son líderes. Pero para identificar a un verdadero líder hay que agregar a la definición un elemento importante: el que las personas se movilicen por propia voluntad o convicción", explicó Néstor Gutman, director de Néstor Gutman Capacitación y experto en Dirección y Organización Institucional.
Según Gutman -columnista del portal de empleos Bumeran.com- cuando se tiene en cuenta el concepto de liderazgo es posible a hilar más fino analizando el porcentaje de personas que siguen a estos líderes por convicción y los que lo hacen por miedo, obligación o necesidad. "El modelo que nos interesa fomentar es obviamente el primero, ya que al movilizarse convencida, la gente trabaja con ganas y da más de lo que se le pide", especificó.
Otro aspecto importante a considerar -detalló Gutman- es de orden ético: la validez de la causa u objetivo que propone el líder. "La de Gandhi es prácticamente incuestionable, la de Hitler absolutamente condenable. Y aunque algunos de sus compatriotas siguieron a este último convencidos de que su causa era justa, cabe preguntarse cuántos lo hicieron por miedo o sin querer tomar conciencia de la existencia de los campos de exterminio, por lo que siguen purgando hasta hoy su fatal error", dijo.
En las empresas se dan situaciones menos drásticas para quienes conducen gente, aunque con muchos elementos en común. "El líder es quien sabe captar lo que la gente quiere y plasmarlo en un objetivo o causa común. Cuando se trata de mandos medios, el líder debe ser capaz de alinear los objetivos de la organización con los de la gente que tiene a cargo. La sensación del mando medio es ser el ?jamón del sandwich?, con las contradicciones propias que se dan frecuentemente entre las necesidades de la dirección, las de su equipo y las suyas propias. Es una posición que requiere equilibrio e integridad, para poder direccionar las acciones hacia un esfuerzo conjunto", sostuvo.Dos reconocidos expertos en recursos humanos, Barry Posner y Jim Kouzes, identificaron una serie de prácticas que, a diferencia de considerar que líder se nace, pueden ser aprendidas y aplicadas por todos, a fin de lograr un liderazgo eficaz en las organizaciones:Desafiar el proceso: estar dispuesto a cambiar, crecer, innovar y mejorar así como a experimentar, correr riesgos y aprender de los errores.
Inspirar una visión compartida: ser capaz de imaginar un futuro deseado y compartirlo con nuestra gente.
Habilitar a otros para actuar: generar confianza, ayudar a desarrollar competencias en nuestra gente, ceder el poder (delegar).
Servir de modelo: dar el ejemplo y ser coherente entre el decir y el hacer.
Brindar aliento: reconocer los aportes de cada uno, agradecer y celebrar los logros.
"Migrar de jefe tradicional a líder puede llevar un tiempo, pero a la luz de los resultados que se pueden obtener, bien vale la pena el esfuerzo. La gente da lo mejor de sí cuando tiene objetivos claros que contemplen también sus necesidades; trabaja convencida y con ganas cuando hay quien la reconozca y le plantee desafíos de crecimiento personal", concluyó Gutman.
Cuando les pido a los participantes de un curso que nombren a los que consideran grandes líderes de la humanidad surgen los siguientes nombres: Gandhi, "Che" Guevara, Jesús, la Madre Teresa de Calcuta, Einstein, Bill Gates y otros más polémicos, como Bush, Bin Laden y hasta Hitler. Surge entonces la pregunta de qué es un líder y si cabe agrupar a todos estos bajo la misma nomenclatura. Una de las definiciones más utilizadas de Liderazgo es la ?capacidad de movilizar personas en pos de un objetivo o causa?. Todos los mencionados son líderes. Pero para identificar a un verdadero líder hay que agregar a la definición un elemento importante: el que las personas se movilicen por propia voluntad o convicción", explicó Néstor Gutman, director de Néstor Gutman Capacitación y experto en Dirección y Organización Institucional.
Según Gutman -columnista del portal de empleos Bumeran.com- cuando se tiene en cuenta el concepto de liderazgo es posible a hilar más fino analizando el porcentaje de personas que siguen a estos líderes por convicción y los que lo hacen por miedo, obligación o necesidad. "El modelo que nos interesa fomentar es obviamente el primero, ya que al movilizarse convencida, la gente trabaja con ganas y da más de lo que se le pide", especificó.
Otro aspecto importante a considerar -detalló Gutman- es de orden ético: la validez de la causa u objetivo que propone el líder. "La de Gandhi es prácticamente incuestionable, la de Hitler absolutamente condenable. Y aunque algunos de sus compatriotas siguieron a este último convencidos de que su causa era justa, cabe preguntarse cuántos lo hicieron por miedo o sin querer tomar conciencia de la existencia de los campos de exterminio, por lo que siguen purgando hasta hoy su fatal error", dijo.
En las empresas se dan situaciones menos drásticas para quienes conducen gente, aunque con muchos elementos en común. "El líder es quien sabe captar lo que la gente quiere y plasmarlo en un objetivo o causa común. Cuando se trata de mandos medios, el líder debe ser capaz de alinear los objetivos de la organización con los de la gente que tiene a cargo. La sensación del mando medio es ser el ?jamón del sandwich?, con las contradicciones propias que se dan frecuentemente entre las necesidades de la dirección, las de su equipo y las suyas propias. Es una posición que requiere equilibrio e integridad, para poder direccionar las acciones hacia un esfuerzo conjunto", sostuvo.Dos reconocidos expertos en recursos humanos, Barry Posner y Jim Kouzes, identificaron una serie de prácticas que, a diferencia de considerar que líder se nace, pueden ser aprendidas y aplicadas por todos, a fin de lograr un liderazgo eficaz en las organizaciones:Desafiar el proceso: estar dispuesto a cambiar, crecer, innovar y mejorar así como a experimentar, correr riesgos y aprender de los errores.
Inspirar una visión compartida: ser capaz de imaginar un futuro deseado y compartirlo con nuestra gente.
Habilitar a otros para actuar: generar confianza, ayudar a desarrollar competencias en nuestra gente, ceder el poder (delegar).
Servir de modelo: dar el ejemplo y ser coherente entre el decir y el hacer.
Brindar aliento: reconocer los aportes de cada uno, agradecer y celebrar los logros.
"Migrar de jefe tradicional a líder puede llevar un tiempo, pero a la luz de los resultados que se pueden obtener, bien vale la pena el esfuerzo. La gente da lo mejor de sí cuando tiene objetivos claros que contemplen también sus necesidades; trabaja convencida y con ganas cuando hay quien la reconozca y le plantee desafíos de crecimiento personal", concluyó Gutman.







