31 Diciembre 2007 Seguir en 
Confusión entre los jóvenes y pérdidas económicas para los empresarios fueron algunos de los efectos que provocó el cambio horario en la noche tucumana, que se efectuó a la cero hora de ayer.
En la noche del sábado y madrugada del domingo, muchos eligieron salir temprano de sus casas para aprovechar el tiempo. Sin embargo, cuando llegaron a los boliches, ya era tarde: la noche se acortó porque los relojes fueron adelantados una hora y los jóvenes tuvieron menos tiempo para bailar, para tomar algo con sus amigos o para charlar.
Eugenia Socolsky, de 21 años, llegó a las 2 a un boliche ubicado en 24 de Septiembre al 1.000. "Cuando llegamos casi no había gente; el lugar comenzó a llenarse a las 3.30, cuando ya faltaba muy poco para que termine la noche", contó Eugenia. "Salimos temprano, pero la noche se hizo más corta. Cuando nos dimos cuenta, ya eran las 4", dijo.
A Luciano Calliera le pasó algo similar. "Mis amigos y yo fuimos a la zona del Abasto a la 1 del horario anterior, y en menos de dos horas se terminó la movida nocturna", señaló. Luciano sintió que la noche sí se acortó, no sólo para bailar sino también para dormir. "Había puesto el despertador a las 11, porque tenía un asado. Pero cuando me desperté preferí volver al horario anterior y dormir una hora más", contó entre risas.
Los propietarios de los boliches también sintieron el cambio. Rodolfo di Pinto, presidente de la Cámara de Discotecas, indicó que la noche en la que comenzó a regir el nuevo horario generó pérdidas en casi todos los boliches tucumanos, porque las personas que salieron a bailar se guiaron por el viejo horario. "Muchos jóvenes no se habían enterado del cambio de horario y por eso, cuando llegaban al boliche a las 3, creyendo que eran las 2, preferían no entrar. Eso, sin tener en cuenta que adelantar una hora significó una hora menos de consumisión dentro del local", se quejó. Según el cálculo de Di Pinto, las ventas del sábado a la noche fueron un 50% menores a las de otros fines de semana.
La titular del Instituto Provincial de Lucha contra el Alcoholismo (IPLA), Alejandra Risso Patrón, contó que el domingo a la madrugada hicieron los mismos controles que todos los fines de semana y que el tope horario de las 4 fue respetado en todos los locales que inspeccionaron. "Fuimos inflexibles con el control del horario", dijo. Además, la funcionaria aseguró que no se iba a aceptar ningún argumento referido a confusiones por el cambio horario para permitir el cierre de los boliches posterior a las 4.
En la noche del sábado y madrugada del domingo, muchos eligieron salir temprano de sus casas para aprovechar el tiempo. Sin embargo, cuando llegaron a los boliches, ya era tarde: la noche se acortó porque los relojes fueron adelantados una hora y los jóvenes tuvieron menos tiempo para bailar, para tomar algo con sus amigos o para charlar.
Eugenia Socolsky, de 21 años, llegó a las 2 a un boliche ubicado en 24 de Septiembre al 1.000. "Cuando llegamos casi no había gente; el lugar comenzó a llenarse a las 3.30, cuando ya faltaba muy poco para que termine la noche", contó Eugenia. "Salimos temprano, pero la noche se hizo más corta. Cuando nos dimos cuenta, ya eran las 4", dijo.
A Luciano Calliera le pasó algo similar. "Mis amigos y yo fuimos a la zona del Abasto a la 1 del horario anterior, y en menos de dos horas se terminó la movida nocturna", señaló. Luciano sintió que la noche sí se acortó, no sólo para bailar sino también para dormir. "Había puesto el despertador a las 11, porque tenía un asado. Pero cuando me desperté preferí volver al horario anterior y dormir una hora más", contó entre risas.
Los propietarios de los boliches también sintieron el cambio. Rodolfo di Pinto, presidente de la Cámara de Discotecas, indicó que la noche en la que comenzó a regir el nuevo horario generó pérdidas en casi todos los boliches tucumanos, porque las personas que salieron a bailar se guiaron por el viejo horario. "Muchos jóvenes no se habían enterado del cambio de horario y por eso, cuando llegaban al boliche a las 3, creyendo que eran las 2, preferían no entrar. Eso, sin tener en cuenta que adelantar una hora significó una hora menos de consumisión dentro del local", se quejó. Según el cálculo de Di Pinto, las ventas del sábado a la noche fueron un 50% menores a las de otros fines de semana.
La titular del Instituto Provincial de Lucha contra el Alcoholismo (IPLA), Alejandra Risso Patrón, contó que el domingo a la madrugada hicieron los mismos controles que todos los fines de semana y que el tope horario de las 4 fue respetado en todos los locales que inspeccionaron. "Fuimos inflexibles con el control del horario", dijo. Además, la funcionaria aseguró que no se iba a aceptar ningún argumento referido a confusiones por el cambio horario para permitir el cierre de los boliches posterior a las 4.








