30 Diciembre 2007 Seguir en 
La economía tucumana marcha en sintonía con el crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) argentino. El gobierno que encabeza José Alperovich sigue aprovechando la bonanza fiscal, mientras la población tucumana mejoró sus expectativas de consumo, por esa percepción de una leve mejora en su poder adquisitivo. Las tasas de desempleo y de pobreza tienden a bajar, aunque no en la velocidad esperada por la sociedad, en general, y por el Gobierno, en particular. La actividad productiva le sonrió a unos y se oscureció temporalmente para otros. En el momento del balance anual puede decirse que en Tucumán, este 2007 que se va fue un buen año desde el punto de vista fiscal, pero que deja algunas cuentas pendientes para 2008 en materia social. Por ejemplo, una mejor redistribución de la riqueza, de tal manera de perforar esa brecha de 30 veces entre los ingresos de la población más pobre respecto del 10% de la población más rica. También en la reducción de los índices de trabajo no registrado que, si bien bajan, en Tucumán sigue afectando al 48,1% de los asalariados. Esa franja no tiene posibilidades de acceder a una jubilación y, de no modificarse su situación, seguirán condenados a ser pobres.
Para regenerar las condiciones necesarias que conviertan a Tucumán en una provincia competitiva, los expertos insisten en que es necesario reducir la presión impositiva y que el Estado gaste bien, redistribuyendo partidas con el fin de mejorar la calidad de vida colectiva.
El crecimiento económico debe consolidarse con la inclusión social.
Para regenerar las condiciones necesarias que conviertan a Tucumán en una provincia competitiva, los expertos insisten en que es necesario reducir la presión impositiva y que el Estado gaste bien, redistribuyendo partidas con el fin de mejorar la calidad de vida colectiva.
El crecimiento económico debe consolidarse con la inclusión social.
NOTICIAS RELACIONADAS







