22 Diciembre 2007 Seguir en 
Los tiempos cambian pero hay tradiciones que perduran. Una de ellas son las tarjetas de salutaciones para momentos tan especiales, como lo son la Navidad y el Año Nuevo. Sin embargo, el auge de internet y de los celulares afectaron esta costumbre.
"Antes mandaba tarjetas; en cambio ahora, me resulta más cómodo a través del celular. Aparte, con internet es mucho más rápido y económico mandar una tarjeta virtual", señaló a LA GACETA Mario Montivero, catamarqueño, de 50 años. Analía y José Luis Carrizo de 24 y 21 años, respectivamente, prefieren saludar a sus familiares personalmente, en cambio a sus amigos les envían mensajes de texto. "El año pasado me gasté casi todo el crédito que tenía saludando a mis amigos", apuntaron.
No obstante, para algunos tucumanos no hay nada más significativo que enviar o recibir un recordatorio en esta época, en soporte de papel. "Me encanta que me envíen tarjetas; tienen un significado especial; yo las guardo. Una de las que tengo tiene casi 30 años", señaló Petrona Rodríguez, de 47 años.
"Una tarjeta expresa sentimientos más genuinos; es más emotiva", acotó Julio Brito, dueño de una casa de venta de tarjetas en la Galería Rose Marie, mientras reconoció que, a causa de internet y del generalizado uso de los mensajes de texto a través de los celulares, se sintió la caída de los volúmenes de venta. "Para el Día del Amigo no vendí casi nada", agregó Brito.
Por su lado, Liliana Ortega, encargada de otra casa de venta de tarjetas ubicada en la galería LA GACETA, confirmó que el público adulto prefiere las que tienen textos largos y profundos; en cambio, los jóvenes eligen las que contienen un mensaje romántico. "Son para regalarles a los novios", subrayó Ortega.
Las tarjetas virtuales también ayudaron a desplazar a las de papel. "Yo me acostumbré, porque puedo programar cuándo tienen que recibirlo el destinatario. El problema surge cuando este no tiene computadora", advirtió Julia Vargas, empleada de 40 años.
Hay gente que además de expresar sus sentimientos en una tarjeta colabora con una causa benéfica al adquirirlas. En el acceso a la galería LA GACETA, la Fundación para Albergues Infantiles tiene su stand. "Afortunadamente la gente está respondiendo, y ayuda", señaló Dora, representante de la entidad.
"Antes mandaba tarjetas; en cambio ahora, me resulta más cómodo a través del celular. Aparte, con internet es mucho más rápido y económico mandar una tarjeta virtual", señaló a LA GACETA Mario Montivero, catamarqueño, de 50 años. Analía y José Luis Carrizo de 24 y 21 años, respectivamente, prefieren saludar a sus familiares personalmente, en cambio a sus amigos les envían mensajes de texto. "El año pasado me gasté casi todo el crédito que tenía saludando a mis amigos", apuntaron.
No obstante, para algunos tucumanos no hay nada más significativo que enviar o recibir un recordatorio en esta época, en soporte de papel. "Me encanta que me envíen tarjetas; tienen un significado especial; yo las guardo. Una de las que tengo tiene casi 30 años", señaló Petrona Rodríguez, de 47 años.
"Una tarjeta expresa sentimientos más genuinos; es más emotiva", acotó Julio Brito, dueño de una casa de venta de tarjetas en la Galería Rose Marie, mientras reconoció que, a causa de internet y del generalizado uso de los mensajes de texto a través de los celulares, se sintió la caída de los volúmenes de venta. "Para el Día del Amigo no vendí casi nada", agregó Brito.
Por su lado, Liliana Ortega, encargada de otra casa de venta de tarjetas ubicada en la galería LA GACETA, confirmó que el público adulto prefiere las que tienen textos largos y profundos; en cambio, los jóvenes eligen las que contienen un mensaje romántico. "Son para regalarles a los novios", subrayó Ortega.
Las tarjetas virtuales también ayudaron a desplazar a las de papel. "Yo me acostumbré, porque puedo programar cuándo tienen que recibirlo el destinatario. El problema surge cuando este no tiene computadora", advirtió Julia Vargas, empleada de 40 años.
Hay gente que además de expresar sus sentimientos en una tarjeta colabora con una causa benéfica al adquirirlas. En el acceso a la galería LA GACETA, la Fundación para Albergues Infantiles tiene su stand. "Afortunadamente la gente está respondiendo, y ayuda", señaló Dora, representante de la entidad.










