Estados Unidos pone en duda los beneficios del libre comercio

La tesis y los resultados a la vista. Paul Samuelson, laureado economista, inspira a Hillary Clinton, mientras que el BM y el FMI admiten los efectos negativos de la globalización.

11 Diciembre 2007
WASHINGTON.- Estados Unidos, el gran beneficiario de la globalización y tradicional defensor de las tesis del libre comercio que la sustenta, critica cada vez más las desigualdades que genera. La última detractora hasta la fecha, la candidata presidencial demócrata Hillary Clinton, propuso examinar profundamente la Ronda de Doha de liberalización de los intercambios comerciales, de la Organización Mundial de Comercio. Para fundamentar su posición, Hillary se refirió a la obra del premio Nobel de Economía, Paul Samuelson, que desvirtúa la creencia en los beneficios automáticos del comercio internacional. Samuelson, asesor en economía del extinto presidente John Kennedy, sostiene que la ventaja de un país en comerciar con otro decrece a medida que su socio se acerca a su nivel y que, a la larga, no gana nada con el acuerdo. Toma como ejemplo los intercambios comerciales chino-estadounidenses, que son hoy causa de grandes desequilibrios mundiales.

También en la otra vereda
No solamente los demócratas, tradicionalmente muy sensibles a las tesis proteccionistas, coinciden con Hillary. Del otro lado del tablero político, Robert Zoellick, el nuevo presidente del Banco Mundial, sorprendió en su primer discurso estratégico al insistir en los efectos negativos de la globalización. Los flujos comerciales se multiplicaron por más de dos desde 1990 en el mundo, declaró en octubre el ex representante de Comercio del presidente, George W. Bush. "Sin embargo, un importante número de personas sigue marginado y algunos han quedado más rezagados todavía", añadió. El Fondo Monetario Internacional (FMI), tradicional baluarte de la ortodoxia liberal y heraldo del libre comercio, también se refirió al tema en forma crítica. "Desde hace dos décadas, la desigualdad de ingresos se acentúa en la mayoría de los países", subrayó la institución financiera.
"El estadounidense se está orientando muy claramente en contra del comercio", resumió Edward Alden, del Council on Foreign Relations, un laboratorio de ideas de Washington.
En cambio, Daniel Ikenson, investigador del Cato Institute, un think-tank ultraconservador, sostiene que el comercio hace crecer el tamaño de la torta. "Incluso si alguien está rezagado, su parte de la torta es más grande que antes", afirma. (AFP-NA)

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