08 Diciembre 2007 Seguir en 
BOGOTA.- El presidente de Colombia, Alvaro Uribe, aceptó la creación, por un período de un mes, de una zona de encuentro en el país para negociar directamente con la guerrilla un canje de rehenes, entre ellos la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt, por combatientes presos en las cárceles de Colombia. La decisión supone un avance en los esfuerzos para liberar a los cautivos, algunos de ellos próximos a cumplir 10 años en campamentos rebeldes en la espesa selva. Uribe manifestó ayer, durante un acto en la Casa de Gobierno, que acepta la zona de encuentro sugerida por la Iglesia, con unos puntos importantes a tener en cuenta: debe ser de 150 km a la redonda, en zona rural y donde no haya puestos militares o policiales que sea necesario remover. Asimismo, señaló que esa zona debe estar en una región con poca población civil, con presencia de observadores internacionales y sin personas armadas. Además, reveló que su Alto Comisionado para la Paz, Luis Carlos Restrepo, a quien autorizó para un encuentro directo con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), debe definir conjuntamente con los líderes guerrilleros y con la Iglesia el sitio para la negociación.
En diciembre de 2005, Colombia aceptó la creación de una zona de encuentro de 180 kilómetros cuadrados en una región montañosa del suroeste del país, propuesta por España, Francia y Suiza, pero la guerrilla la rechazó. En cambio, exige por 45 días las desmilitarización de una zona montañosa de 780 kilómetros cuadrados, en el sur del país, para negociar un acuerdo que contempla la liberación de los rehenes y la excarcelación de 500 rebeldes. Pero Uribe se opone, con el argumento de que las FARC buscan sacar ventaja militar de una zona estratégica para el tráfico de drogas y de armas.
Promueve deserciones
Por otra parte, el gobierno anunció la creación de un fondo de U$S 100 millones para promover deserciones de guerrilleros que entreguen secuestrados, y reveló que, además de los rehenes políticos, unos 50, las FARC mantienen en 750 personas privadas de la libertad con fines de soborno. Uribe intensificó sus esfuerzos para lograr la libertad de al menos 49 rehenes en poder de las FARC, después que suspendió definitivamente la mediación que realizaba del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, y de que el Ejército confiscó pruebas de vida de 16 cautivos, que demuestran que viven en condiciones infrahumanas. Dirigentes políticos y familiares de los rehenes celebraron la decisión del gobierno. Por su parte, el presidente de la Conferencia Episcopal, monseñor Luis Augusto Castro, acogió el gesto de Uribe como un regalo de Navidad. (Reuter)
En diciembre de 2005, Colombia aceptó la creación de una zona de encuentro de 180 kilómetros cuadrados en una región montañosa del suroeste del país, propuesta por España, Francia y Suiza, pero la guerrilla la rechazó. En cambio, exige por 45 días las desmilitarización de una zona montañosa de 780 kilómetros cuadrados, en el sur del país, para negociar un acuerdo que contempla la liberación de los rehenes y la excarcelación de 500 rebeldes. Pero Uribe se opone, con el argumento de que las FARC buscan sacar ventaja militar de una zona estratégica para el tráfico de drogas y de armas.
Promueve deserciones
Por otra parte, el gobierno anunció la creación de un fondo de U$S 100 millones para promover deserciones de guerrilleros que entreguen secuestrados, y reveló que, además de los rehenes políticos, unos 50, las FARC mantienen en 750 personas privadas de la libertad con fines de soborno. Uribe intensificó sus esfuerzos para lograr la libertad de al menos 49 rehenes en poder de las FARC, después que suspendió definitivamente la mediación que realizaba del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, y de que el Ejército confiscó pruebas de vida de 16 cautivos, que demuestran que viven en condiciones infrahumanas. Dirigentes políticos y familiares de los rehenes celebraron la decisión del gobierno. Por su parte, el presidente de la Conferencia Episcopal, monseñor Luis Augusto Castro, acogió el gesto de Uribe como un regalo de Navidad. (Reuter)







