"Hay que defender a rajatabla el equilibrio fiscal"

Según el economista Martín Ravazzani, la fortaleza de las cuentas públicas es la clave para que la Argentina crezca.

09 Diciembre 2007
Mientras las cuentas fiscales se mantengan superavitarias, aprovechando la extraordinaria demanda de bienes que se producen en la Argentina, la inflación y la crisis energética serán problemas manejables. Esta es la convicción del consultor y asesor de empresas Martín Ravazzani. En diálogo con LA GACETA el ex economista de Ecolatina también dijo que el país debería trabajar para incrementar el nivel de inversiones y que las retenciones son una herramienta positiva, pero que se debería analizar más pormenorizadamente el impacto de este gravamen, sector por sector.

- La inflación y la crisis energética aparecen como dos grandes problemas a resolver en la próxima gestión de gobierno, ¿usted coincide o supone que la situación es manejable?
- La economía tiene un viento a favor muy importante: las condiciones internacionales. Hay una situación de cambio estructural en el mercado internacional, con una demanda muy firme de materias primas, que le da mucho viento de cola a la economía argentina. Este es un elemento muy favorable en muchos sentidos; pero, principalmente, la buena demanda de productos que exporta el país tiene un efecto multiplicador muy importante. Y una señal muy positiva del Gobierno es la de aprovechar esa coyuntura internacional para fortalecer el frente fiscal, una base fundamental de la teoría macroeconómica. En este sentido, creo que la situación hacia adelante es manejable. La perspectiva es positiva, de continuar el crecimiento, tal vez no a las tasas chinas, pero sí una expansión positiva.

- En lo que sí coinciden economistas de todas las orientaciones es en que a la Argentina le hace falta un flujo importante de inversiones para sostener ese crecimiento. ¿Qué hace falta para alentar las inversiones?
- Me parece fundamental fortalecer los aspectos claves del modelo fiscal. Si se mantiene la consolidación fiscal y se siguen dando señales a favor de la inversión, puede haber desarrollo. Así también puede haber elementos diferenciales, como dar ventajas comparativas importantes.

- ¿Cuál es el nivel de inversiones que se necesitaría en los próximos períodos para sostener el ritmo de crecimiento, quizás no a tasas chinas, pero sí importante?
-Hay una ecuación que debe sostenerse: la proporción en términos de la inversión con relación al PBI. La Argentina en este momento está teniendo una tasa del orden de 22% o 23% de inversión. Esto, a largo plazo, puede significar una tasa de crecimiento del 3% o del 4%. El fin es subir este porcentaje, tomando como referencia los países asiáticos, que son los que crecen más rápido y tienen un nivel de inversiones del orden del 30%. Esto lleva la necesidad de implementar muchas políticas. En este sentido, me parece fundamental la calidad institucional, aspecto en el que la presidenta electa (Cristina Fernández) hizo énfasis. Es importante, también, ampliar la oferta crediticia. La Argentina ha tenido crecimiento hasta ahora, mayormente, sobre la base de los recursos propios.

- ¿Cómo observa el aumento de las tarifas, un reclamo de la economía, al que Kirchner parece haber dado el visto bueno para el año que viene?
- Creo que es positivo que se trate de preservar el equilibrio fiscal. Y en ese sentido me parece que hay que hacer más sintonía fina en términos de los cuadros tarifarios. Sin dudas, hay muchas tarifas que deben ser adecuadas, en términos de los lineamientos macroeconómicos. Desde ya que un país tan extenso como el nuestro exige prestar atención al transporte. Debería haber criterios de equidad, en el sentido de que se subsidian sectores con menos recursos, y al mismo tiempo definir cuadros tarifarios con el mismo criterio.

- ¿Qué espera del gobierno de Cristina en materia económica? ¿Continuidad o cambio?
- Hay aspectos a profundizar. Creo que hay que defender a rajatabla el superávit fiscal; y en este sentido hay señales positivas. Y al mismo tiempo creo que hay que mantener la inflación controlada.

- ¿Qué opina de las retenciones? ¿Son una buena herramienta, como las define el Gobierno y Martín Lousteau?
- Evidentemente, la Argentina ha tomado como decisión sostener un tipo de cambio alto, que genera rentas extraordinarias. Si el tipo de cambio se dejara simplemente flotar, el ingreso efectivo de los productores caería. Hay que analizarlo sectorialmente. Se deberían garantizar tasas de rentabilidad adecuadas para los sectores. Este es un desafío para el Gobierno. No sería justo que toda la renta pasara directamente al sector productivo, porque el tipo de cambio justamente es pensado para favorecerlo. Pero al mismo tiempo se debe dar señales a los sectores para que tengan un horizonte de inversión.

- El Gobierno, igualmente, parece estar lejos de lo que pretende el grueso de los agricultores...
- Habría que hablar por sectores. Pero me parece que la rentabilidad agropecuaria se ha ido recuperando. Sin dudas, la situación no es la misma que la de los 90. Pero se debería ampliar el diálogo con los sectores y buscar consensos para visualizar horizontes a largo plazo, que aporten previsibilidad.

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