Inquieta una posible baja del precio de la leche
Tamberos tucumanos se quejan de que la Nación dispuso una medida que desalentará la inversión, justo cuando la actividad está en expansión. Temen una drástica disminución de producción y un vuelco hacia la soja. "El tambo que se cierra no vuelve a abrir más".
01 Diciembre 2007 Seguir en 
La decisión del Gobierno nacional de reducir un 10% el precio del litro de leche que la industria le paga al tambero -con el fin de que se mantenga el valor del producto en las góndolas- cayó muy mal en el sector lechero de la provincia.
El presidente de la Mesa de Lechería de Tucumán, Carlos Sánchez Loria, afirmó que la medida todavía no tiene efecto en Trancas (concentra la actividad en la provincia), pero manifestó la preocupación de que frene el crecimiento que viene exhibiendo el sector.
"En vez de aplicar la baja deberían incentivar la producción. Además, a la industria tampoco le conviene esta medida porque llevaría a una drástica disminución de producción", comentó. Y agregó que, de concretarse la reducción, habrá menos inversión en alimentos para el ganado bovino y, en consecuencia, menos leche. "La producción podría virar hacia la soja", dijo.
Sánchez Loria consignó que en los últimos 15 meses creció la producción de entre 50.000 y 53.000 a entre 55.000 y 58.000 litros diarios. El precio de la leche en tranquera también aumentó en el mismo lapso: pasó de un promedio de $ 0,62 a los $ 0,75 actuales (la baja del precio del 10% implicaría un precio del orden de $ 0,68).
Pero, lo más significativo, según Sánchez Loria, es que en los últimos 15 meses aparecieron 17 pequeños tambos nuevos, gracias a programas como Prodernoa y a incentivos del INTA. Hoy funcionan 53 tambos en la cuenca tucumana, entre pequeños y grandes. Sánchez Loria también se quejó de que el Gobierno nacional tome medidas de afectación general, sin considerar las economías regionales. De hecho, en la cuenca de Santa Fe, el litro de leche en tranquera es de $ 0,83, ocho centavos por encima del que se paga en Tucumán, además de que la producción de la provincia es sensiblemente menor: 55.000 litros diarios es el promedio local contra los 8 millones de litros por día de la cuenca santafecina.
Sánchez Loria, además, afirmó que los tamberos tucumanos nunca recibieron los subsidios que el Gobierno nacional prometió entregar para sostener la actividad.
"Nos bajan el precio de la leche porque quieren proteger el consumo de la gente más limitada en los recursos. Esto vendría a ser sostener el valor de la leche en sachet. Pero esta escasea porque la industria deriva la materia prima mayormente a productos de mejor precio, como yogures o quesos, porque es mejor negocio", explicó. Y afirmó que la exportación también resulta atractiva, en función de que en el último año el precio internacional de la tonelada de leche en polvo subió de U$S 2.000 U$S 5.000.
"El secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, deberá enfrentar la resistencia de las empresas sustentables y de los productores que apuestan a la lechería", es- petó, por su parte, el productor lechero Raúl Chebaia. "El crecimiento del país tiene como contrapartida la pérdida de producción en ganaderia y lechería. Y en el caso de Trancas y otras cuencas del norte -de las que Tucumán es todavía la mayor productora- significa pérdida de fuentes de trabajo, despoblamiento rural, desmedido crecimiento de las concentraciones marginales urbanas de pobreza y aumentos de retenciones y cargas impositivas para atender con asistencialismo lo que debería ser un paquete genuino de estímulo a la producción. Lo cierto es que el tambo que se cierra no abre más. Armarlo dura una vida, o generaciones. Desarmarlo, apenas una decisión", aseveró.
El presidente de la Mesa de Lechería de Tucumán, Carlos Sánchez Loria, afirmó que la medida todavía no tiene efecto en Trancas (concentra la actividad en la provincia), pero manifestó la preocupación de que frene el crecimiento que viene exhibiendo el sector.
"En vez de aplicar la baja deberían incentivar la producción. Además, a la industria tampoco le conviene esta medida porque llevaría a una drástica disminución de producción", comentó. Y agregó que, de concretarse la reducción, habrá menos inversión en alimentos para el ganado bovino y, en consecuencia, menos leche. "La producción podría virar hacia la soja", dijo.
Sánchez Loria consignó que en los últimos 15 meses creció la producción de entre 50.000 y 53.000 a entre 55.000 y 58.000 litros diarios. El precio de la leche en tranquera también aumentó en el mismo lapso: pasó de un promedio de $ 0,62 a los $ 0,75 actuales (la baja del precio del 10% implicaría un precio del orden de $ 0,68).
Pero, lo más significativo, según Sánchez Loria, es que en los últimos 15 meses aparecieron 17 pequeños tambos nuevos, gracias a programas como Prodernoa y a incentivos del INTA. Hoy funcionan 53 tambos en la cuenca tucumana, entre pequeños y grandes. Sánchez Loria también se quejó de que el Gobierno nacional tome medidas de afectación general, sin considerar las economías regionales. De hecho, en la cuenca de Santa Fe, el litro de leche en tranquera es de $ 0,83, ocho centavos por encima del que se paga en Tucumán, además de que la producción de la provincia es sensiblemente menor: 55.000 litros diarios es el promedio local contra los 8 millones de litros por día de la cuenca santafecina.
Sánchez Loria, además, afirmó que los tamberos tucumanos nunca recibieron los subsidios que el Gobierno nacional prometió entregar para sostener la actividad.
"Nos bajan el precio de la leche porque quieren proteger el consumo de la gente más limitada en los recursos. Esto vendría a ser sostener el valor de la leche en sachet. Pero esta escasea porque la industria deriva la materia prima mayormente a productos de mejor precio, como yogures o quesos, porque es mejor negocio", explicó. Y afirmó que la exportación también resulta atractiva, en función de que en el último año el precio internacional de la tonelada de leche en polvo subió de U$S 2.000 U$S 5.000.
"El secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, deberá enfrentar la resistencia de las empresas sustentables y de los productores que apuestan a la lechería", es- petó, por su parte, el productor lechero Raúl Chebaia. "El crecimiento del país tiene como contrapartida la pérdida de producción en ganaderia y lechería. Y en el caso de Trancas y otras cuencas del norte -de las que Tucumán es todavía la mayor productora- significa pérdida de fuentes de trabajo, despoblamiento rural, desmedido crecimiento de las concentraciones marginales urbanas de pobreza y aumentos de retenciones y cargas impositivas para atender con asistencialismo lo que debería ser un paquete genuino de estímulo a la producción. Lo cierto es que el tambo que se cierra no abre más. Armarlo dura una vida, o generaciones. Desarmarlo, apenas una decisión", aseveró.
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