02 Diciembre 2007 Seguir en 
La economía que vendrá en la Argentina está signada por los compromisos asumidos por el Gobierno con sus acreedores. Pero, en ese escenario económico, no hay que perder cuatro líneas de riesgo: el aumento de la tasa de inflación, la crisis energética, la política salarial y las inversiones para 2008. Ese marco fue planteado por el economista Abel Viglione, quien dictó una conferencia abierta en el Campus de la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (Unsta) de Yerba Buena, organizado por la Facultad de Economía y Administración. En una charla con LA GACETA, Viglione señaló que más allá de los desafíos que tiene enfrente la presidenta electa, Cristina Fernández de Kirchner, "el país que viene no será una Argentina explosiva".
-¿Cuál será, entonces, el escenario económico para el país?
-No será una Argentina explosiva. Cuando uno está pensando en esto del stop and go, que llegas a un pico y te caes, no hay que verlo en la forma que se destruyó el Producto en 2002; ese no es el esquema actual. Sí puede haber una fuerte desaceleración. Desde 2002 se generó mucha mano de obra. Hablamos de 3,2 millones de personas que se incluyeron en el mercado que, de una u otra manera, consumen más. Y este crecimiento fue en trabajo intensivo, pero no le agregas capital. En consecuencia, el trabajo creció fuerte pero con productividad bajísima. Siempre pongo de ejemplo el caso de mi secretaria. Ella representa el trabajo y la computadora que usa el capital. Si no le actualizo la PC cada tres años, que es la tasa amortización que tiene, claramente la productividad de mi secretaria irá cayendo y, por ende, el salario en términos de canasta de bienes. Hubo mucho trabajo y poco capital. Caminás por cualquier lado y encontrás obras en construcción. Pero la hacemos como en la prehistoria, con encofrado de madera y eso no existe en otra parte del mundo, donde se usan dos plumas (una para subir y otra para bajar materiales) y hasta encofrados de lata. Esa fue la Argentina de 2002 a 2006, pero la que se viene desde 2008 a 2010 tiene que tener un cambio radical, que pasa por incorporar capital, para generar mayor productividad.
-La inversión escasea en sectores que ya han ocupado prácticamente toda la capacidad instalada...
-Las inversiones que se hacen en la Argentina son las divisibles, no las indivisibles. Hoy, en el país, no hay inversiones grandes, que son las indivisibles. Quienes invierten miran lo que habitualmente se conoce como clima de negocios, la estabilidad de las reglas tributarias y arancelarias, la repatriación de intereses hacia el exterior y el abastecimiento de insumos. Por ejemplo, pocos piensan en radicar una planta de urea que necesita muchos gas, pero sí puede invertir una empresa alimenticia en la compra una planta nueva de envasado que es chica y la puedo colocar en un galpón. Pero los cuellos de botella se presentan en sectores a escala. Argentina demostró que tenía disponibilidad de insumos, siendo la energía su principal carta. Hoy te dicen que hay restricciones energéticas. Y vamos al otro análisis. Cuando tenés que hacer una inversión, lo primero que se dice es que se quiere estabilidad tributaria y arancelaria básica. Y esa regla no la está cumpliendo ni este gobierno, ni los anteriores...
-¿Qué es lo que no tiene que hacer el próximo ministro de Economía (Martín Lousteau) para marcarle un buen rumbo a la economía?
-Antes que todo hay que definir las líneas estratégicas. Yo las denomino las líneas de riesgo que son: alta tasa de inflación, crisis energética, política salarial (con un anclaje o con un marco indexatorio) y la inversión. Probablemente el ministro tenga las mismas líneas de riesgo. Y a partir de entonces contesto la pregunta: no cebar la demanda como se hizo hasta ahora, pero a este gobierno le gusta redistribuir. Además, debe tratar de llegar a un acuerdo salarial que sea ecuánime, en el marco del denominado pacto social.
-Pero, ¿quién contiene las demandas de Hugo Moyano, a quien muchos empresarios lo miran como un factor de riesgo?
-Los sindicalistas son gente muy racional y saben cómo acercar agua a su molino. Son verdaderos peces en el agua cuando hay inflación. Y cuando ésta no existe, como sucedió durante la gestión de Carlos Menem (con tasas anuales del 2% o cero) la base de discusión salarial fue la productividad. Y ese escenario no les gusta. Moyano tira de la cuerda porque tiene que ir al frente, sino los de abajo, incluido su hijo Pablo, lo pasan por arriba. Para los sindicalistas, el escenario actual de bajo desempleo y alta inflación es el mejor de los mundos en la discusión salarial. Lo que no va directamente a las manos de los trabajadores, va indirectamente con limpieza de deudas de obras sociales sindicales. Y supongo que este esquema continuará durante 2008.
-La mayoría de los actores económicos consideran que Néstor Kirchner seguirá siendo el verdadero conductor del Palacio de Hacienda, después de que deje el poder, el próximo 10. ¿En ese esquema, cuál será el rol de Lousteau?
-No sabemos si después del recambio institucional, Néstor Kirchner montará su oficina en Balcarce 50, en Puerto Madero o en Junín y Córdoba. La Secretaría de Hacienda y Obras Públicas son los sectores más importantes para la economía. Hacienda seguirá siendo manejada por la Presidenta o por su marido. Ahora, Martín Lousteau tiene algo grande para hacer: las finanzas. Y en esto no hay que perder de vista el escenario de vencimientos de la deuda entre 2008 y 2010. Lo que se necesitará para pagar el año que viene es prácticamente el mismo monto que el de este año. Este 2007 se financió con la ayuda del general Hugo Chávez, que compró bonos, pero que ya anticipó que en el futuro comprará menos. Y para 2008, el Gobierno se cubrió con el pedido que les hizo a las AFJP para que traigan los fondos que tienen en el Mercosur. ¿Y 2009? De la forma en que se reestructuró la deuda del país, se necesitarán más recursos y, en ese contexto, hay cuatro puntos por arreglar y es donde se verá la mano de Lousteau. Hay que pasar por el Club de París. Light o no light, tendrá que acordar con el FMI antes. Luego tendrá que protocolizar el acuerdo con España por los U$S 920 millones que le prestó al país para el blindaje. Y, además, tiene que solucionar los juicios con sentencia firme del tribunal arbitral del Banco Mundial para pagar en cómodas cuotas. El Gobierno necesita cerrar esos acuerdos durante 2008 y esa es la tarea titánica que tendrá Martín Lousteau, arreglar con los mercados internacionales para poder entrar al mercado voluntario de crédito y así financiar los vencimientos de la deuda de 2009.
-¿Cuál será, entonces, el escenario económico para el país?
-No será una Argentina explosiva. Cuando uno está pensando en esto del stop and go, que llegas a un pico y te caes, no hay que verlo en la forma que se destruyó el Producto en 2002; ese no es el esquema actual. Sí puede haber una fuerte desaceleración. Desde 2002 se generó mucha mano de obra. Hablamos de 3,2 millones de personas que se incluyeron en el mercado que, de una u otra manera, consumen más. Y este crecimiento fue en trabajo intensivo, pero no le agregas capital. En consecuencia, el trabajo creció fuerte pero con productividad bajísima. Siempre pongo de ejemplo el caso de mi secretaria. Ella representa el trabajo y la computadora que usa el capital. Si no le actualizo la PC cada tres años, que es la tasa amortización que tiene, claramente la productividad de mi secretaria irá cayendo y, por ende, el salario en términos de canasta de bienes. Hubo mucho trabajo y poco capital. Caminás por cualquier lado y encontrás obras en construcción. Pero la hacemos como en la prehistoria, con encofrado de madera y eso no existe en otra parte del mundo, donde se usan dos plumas (una para subir y otra para bajar materiales) y hasta encofrados de lata. Esa fue la Argentina de 2002 a 2006, pero la que se viene desde 2008 a 2010 tiene que tener un cambio radical, que pasa por incorporar capital, para generar mayor productividad.
-La inversión escasea en sectores que ya han ocupado prácticamente toda la capacidad instalada...
-Las inversiones que se hacen en la Argentina son las divisibles, no las indivisibles. Hoy, en el país, no hay inversiones grandes, que son las indivisibles. Quienes invierten miran lo que habitualmente se conoce como clima de negocios, la estabilidad de las reglas tributarias y arancelarias, la repatriación de intereses hacia el exterior y el abastecimiento de insumos. Por ejemplo, pocos piensan en radicar una planta de urea que necesita muchos gas, pero sí puede invertir una empresa alimenticia en la compra una planta nueva de envasado que es chica y la puedo colocar en un galpón. Pero los cuellos de botella se presentan en sectores a escala. Argentina demostró que tenía disponibilidad de insumos, siendo la energía su principal carta. Hoy te dicen que hay restricciones energéticas. Y vamos al otro análisis. Cuando tenés que hacer una inversión, lo primero que se dice es que se quiere estabilidad tributaria y arancelaria básica. Y esa regla no la está cumpliendo ni este gobierno, ni los anteriores...
-¿Qué es lo que no tiene que hacer el próximo ministro de Economía (Martín Lousteau) para marcarle un buen rumbo a la economía?
-Antes que todo hay que definir las líneas estratégicas. Yo las denomino las líneas de riesgo que son: alta tasa de inflación, crisis energética, política salarial (con un anclaje o con un marco indexatorio) y la inversión. Probablemente el ministro tenga las mismas líneas de riesgo. Y a partir de entonces contesto la pregunta: no cebar la demanda como se hizo hasta ahora, pero a este gobierno le gusta redistribuir. Además, debe tratar de llegar a un acuerdo salarial que sea ecuánime, en el marco del denominado pacto social.
-Pero, ¿quién contiene las demandas de Hugo Moyano, a quien muchos empresarios lo miran como un factor de riesgo?
-Los sindicalistas son gente muy racional y saben cómo acercar agua a su molino. Son verdaderos peces en el agua cuando hay inflación. Y cuando ésta no existe, como sucedió durante la gestión de Carlos Menem (con tasas anuales del 2% o cero) la base de discusión salarial fue la productividad. Y ese escenario no les gusta. Moyano tira de la cuerda porque tiene que ir al frente, sino los de abajo, incluido su hijo Pablo, lo pasan por arriba. Para los sindicalistas, el escenario actual de bajo desempleo y alta inflación es el mejor de los mundos en la discusión salarial. Lo que no va directamente a las manos de los trabajadores, va indirectamente con limpieza de deudas de obras sociales sindicales. Y supongo que este esquema continuará durante 2008.
-La mayoría de los actores económicos consideran que Néstor Kirchner seguirá siendo el verdadero conductor del Palacio de Hacienda, después de que deje el poder, el próximo 10. ¿En ese esquema, cuál será el rol de Lousteau?
-No sabemos si después del recambio institucional, Néstor Kirchner montará su oficina en Balcarce 50, en Puerto Madero o en Junín y Córdoba. La Secretaría de Hacienda y Obras Públicas son los sectores más importantes para la economía. Hacienda seguirá siendo manejada por la Presidenta o por su marido. Ahora, Martín Lousteau tiene algo grande para hacer: las finanzas. Y en esto no hay que perder de vista el escenario de vencimientos de la deuda entre 2008 y 2010. Lo que se necesitará para pagar el año que viene es prácticamente el mismo monto que el de este año. Este 2007 se financió con la ayuda del general Hugo Chávez, que compró bonos, pero que ya anticipó que en el futuro comprará menos. Y para 2008, el Gobierno se cubrió con el pedido que les hizo a las AFJP para que traigan los fondos que tienen en el Mercosur. ¿Y 2009? De la forma en que se reestructuró la deuda del país, se necesitarán más recursos y, en ese contexto, hay cuatro puntos por arreglar y es donde se verá la mano de Lousteau. Hay que pasar por el Club de París. Light o no light, tendrá que acordar con el FMI antes. Luego tendrá que protocolizar el acuerdo con España por los U$S 920 millones que le prestó al país para el blindaje. Y, además, tiene que solucionar los juicios con sentencia firme del tribunal arbitral del Banco Mundial para pagar en cómodas cuotas. El Gobierno necesita cerrar esos acuerdos durante 2008 y esa es la tarea titánica que tendrá Martín Lousteau, arreglar con los mercados internacionales para poder entrar al mercado voluntario de crédito y así financiar los vencimientos de la deuda de 2009.







