
Un análisis de
Tomás Gray, Redacción LA GACETA.
Lo bueno de esta “Pumamanía” es que mucho público se está interesando por el rugby. Desde el partido inaugural con Francia, y mucho más después de la gran victoria, la gran mayoría, en especial quienes no están muy familiarizados con el rugby, se sorprende con las actuaciones de Los Pumas. En realidad, habría que ilustrar que si bien puede llamar la atención que se hayan clasificado primeros en el “grupo de la muerte”, se esperaba una actuación semejante. Primero, porque Los Pumas nos tienen acostumbrados a este tipo de hazañas. Pero, fundamentelmente, porque detrás de estas victorias hay un gran trabajo que comenzó hace ocho años y que hoy está llegando a su punto culminante. Hay que decirlo, Los Pumas ya no son sorpresas sino una realidad. Cuentan con un gran plantel integrado por destacadas figuras en el rugby europeo y con un staff técnico que no deja ningún detalle librado al azar. Por otro lado, de acuerdo con las estadísticas del “proceso Loffreda” que ilustra esta página, se observa que, en los últimos cuatro años, Los Pumas les han ganado a todos los equipos del Seis Naciones: Francia (cuatro partidos seguidos), Irlanda (tres al hilo), Escocia (dos), Gales (tres), Italia (tres) e Inglaterra, en la misma Catedral de Twickenham. Además derrotaron a los Barbarians Franceses y empataron con los míticos British Lions en Cardiff. La cuenta pendiente es superar a los poderosos equipos del Tres Naciones: Nueva Zelanda, Australia y Sudáfrica. Con los All Blacks cayeron en dos ocasiones (ambas en Buenos Aires), por un escaso margen: 24-20 en 2001 y 25-19 en 2006. Con los Springboks se escapó la victoria por muy poco en 2003, cuando se perdió por un punto (26-25), en Porth Elizabeth. Con los Wallabies también se dieron resultados ajustados. “Algún día llegarán”, dicen Los Pumas. Ojalá se dé en esta Copa del Mundo. Sería el gran broche para el “ciclo Loffreda”. Se lo merecen.