22 Julio 2007 Seguir en 

No caben dudas de que los relatos sobre viajes se extienden y se propagan por todos lados, desde los testimonios orales hasta los libros de los más variados temas, pasando por la publicidad, las revistas de turismo, los diarios, las publicaciones, etc. El conjunto conforma un cuadro heterogéneo, ya que muchos son los motivos por los que las personas deciden alejarse por un tiempo breve o prolongado de su lugar de residencia y emprender un viaje sin que a veces exista una especulación o cálculo previo sobre el futuro. Ante la variedad de testimonios y episodios, la literatura ofrece, sin proponérselo, una muestra de miradas singulares porque los escritores son los que quizás mejor pueden describir, inventar o compaginar un mundo dentro del mundo del viaje. Es decir, cuando una pluma literaria decide transformar la experiencia de la marcha en una narración el producto final seguro tendrá no sólo valor testimonial sino también valor estético, y por eso la tradición ya clásica donde literatura y viaje aparecen vinculados.
El número 7 de la prestigiosa revista Granta, cuya versión española nació en 2004 (la original inglesa tiene varias décadas y le abrió el camino al reconocimiento y la consagración a escritores de la talla de Kazuo Ishiguro, Salman Rushdie, Raymond Carver, Hanif Kureishi, entre otros), lleva como título Sobre la marcha y está dedicada a los viajes y sus peripecias. En estos relatos, aunque también encontramos una adaptación cinematográfica, fragmentos de un diario, páginas en un registro más periodístico, el viaje aparece narrado, citado, descripto, etcétera, desde diferentes lugares y por motivos muy diversos. En algunos textos se trata de las venturas y desventuras de un viaje en sí mismo, en otros de las especulaciones de quien reside durante un tiempo en una ciudad extranjera, y también están aquellos en donde los personajes encuentran o imaginan en el desplazamiento la posibilidad de una nueva vida.
En el caso de Susan Sontag, sus tribulaciones internas se reflejan en un diario de sus viajes de París a Nueva York; Paul Theroux cuenta la huida de dos jóvenes a Puerto Rico; Michel Faber narra la desolada vida de una joven ucraniana que se ofrece vía internet a un vaquero de Montana; César Antonio Molina escribe una nota sobre el patrimonio cultural en Bucarest; Bernardo Atxaga realiza unas breves descripciones y análisis de París a partir del dato curioso; Roberto Bolaño cuenta una historia de zombis; Kees Beekmans describe la situación de los alumnos musulmanes emigrados a Amsterdam y, además de otros textos, también se pueden ver las fotografías de Santos Montes.
En la totalidad se percibe un fresco de la experiencia del viaje y una radiografía de la vida moderna, ya que en los personajes y en las situaciones es posible leer el desarraigo, la desolación, el temor y la inquietud tanto por lo que es como por lo que podría llegar a ser o a suceder. En cierto modo, los relatos instalan una serie de preguntas sobre el sentido y los efectos de los viajes y las utopías que esconden. © LA GACETA
El número 7 de la prestigiosa revista Granta, cuya versión española nació en 2004 (la original inglesa tiene varias décadas y le abrió el camino al reconocimiento y la consagración a escritores de la talla de Kazuo Ishiguro, Salman Rushdie, Raymond Carver, Hanif Kureishi, entre otros), lleva como título Sobre la marcha y está dedicada a los viajes y sus peripecias. En estos relatos, aunque también encontramos una adaptación cinematográfica, fragmentos de un diario, páginas en un registro más periodístico, el viaje aparece narrado, citado, descripto, etcétera, desde diferentes lugares y por motivos muy diversos. En algunos textos se trata de las venturas y desventuras de un viaje en sí mismo, en otros de las especulaciones de quien reside durante un tiempo en una ciudad extranjera, y también están aquellos en donde los personajes encuentran o imaginan en el desplazamiento la posibilidad de una nueva vida.
En el caso de Susan Sontag, sus tribulaciones internas se reflejan en un diario de sus viajes de París a Nueva York; Paul Theroux cuenta la huida de dos jóvenes a Puerto Rico; Michel Faber narra la desolada vida de una joven ucraniana que se ofrece vía internet a un vaquero de Montana; César Antonio Molina escribe una nota sobre el patrimonio cultural en Bucarest; Bernardo Atxaga realiza unas breves descripciones y análisis de París a partir del dato curioso; Roberto Bolaño cuenta una historia de zombis; Kees Beekmans describe la situación de los alumnos musulmanes emigrados a Amsterdam y, además de otros textos, también se pueden ver las fotografías de Santos Montes.
En la totalidad se percibe un fresco de la experiencia del viaje y una radiografía de la vida moderna, ya que en los personajes y en las situaciones es posible leer el desarraigo, la desolación, el temor y la inquietud tanto por lo que es como por lo que podría llegar a ser o a suceder. En cierto modo, los relatos instalan una serie de preguntas sobre el sentido y los efectos de los viajes y las utopías que esconden. © LA GACETA
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