24 Junio 2007 Seguir en 

En su breve prefacio, Patrick Savidan nos explica que el contenido de este libro proviene de un debate realizado en la Sorbonne en noviembre de 2003, del que fue coordinador. Luego se hizo cargo de la primera edición. Uno de los invitados fue Pascal Engel, francés y profesor de la Sorbonne, uno de los pocos filósofos europeos que se ha ocupado de la filosofía analítica. Sobre el tema de la verdad ha publicado La dispute (1997) y La norme du vrai (1989).
Otro invitado fue Richard Rorty, recientemente fallecido, quien era profesor de Filosofía y de Literatura comparada en la Universidad de Stanford. Entre sus numerosas obras traducidas al castellano figura Objetividad, relativismo y verdad.
Engel comienza su exposición señalando una contradicción del mundo contemporáneo, que duda de todo y, sin embargo, anhela la verdad. Para ilustrar esta situación cuenta la siguiente anécdota: "Cuando en los años 70 oía las lecciones de Michel Foucault en el Collégue de France, siempre me asombró que nos explicara que la noción de verdad no era más que un instrumento del poder y que, como todo poder era malo; la verdad sólo podía ser la expresión de una voluntad maligna. Y después reencontrábamos al profesor en las manifestaciones, detrás de pancartas que decían: Verdad y Justicia".
Engel hace notar que si bien podemos discutir la legitimidad de la noción de verdad en el plano de la Filosofía, en la vida cotidiana la damos por supuesta, por ejemplo. cuando consultamos nuestros informes bancarios. Pero la necesidad de la verdad va mucho más lejos: abarca también el terreno de los sentimientos. donde las manifestaciones de amor, amistad o respeto implican la necesidad o el deseo de que sean verdaderas. En las cuestiones judiciales, verdad y justicia deben estar unidas como lo muestra la pancarta que seguía Foucault. Además, si se afirma que el fin de toda ciencia no es la búsqueda de la verdad, se corre el riesgo de convertir determinadas disciplinas científicas en meras tecnologías.
En el debate, Engel manifiesta su admiración por Rorty y enuncia las coincidencias con su propia concepción filosófica, pero cree que este último ha ido demasiado lejos en sus afirmaciones. Ambos filósofos coinciden en el rechazo del sujeto objeto. Engel afirma una tríada constituida por creencia, aserción y verdad. Es decir, que es necesaria una justificación dada por una búsqueda, por una investigación racional. Rorty, en cambio, considera que basta con la justificación, que hace innecesaria la noción de verdad. Dice: "La distinción filosófica entre justificación y verdad parece no tener consecuencias prácticas. Y es la razón por la cual los pragmatistas juzgan que no vale la pena reflexionar sobre ello."En otro pasaje, Rorty dice que la verdad es la creencia sostenida por la mayoría de una sociedad. Esta afirmación me hizo recordar una frase de Borges: "la ética no tiene nada que ver con la estadística." ¿Pasará lo mismo con la verdad?
Una pequeña objeción sobre el título del libro en castellano. El título en francés es A quoi bon la verita, que también podría traducirse: para qué la verdad o por qué la verdad sin la palabra "sirve", que acentúa la visión pragmatista del tema. Creo que la gran pregunta no es si la verdad sirve sino si la verdad es. © LA GACETA
Otro invitado fue Richard Rorty, recientemente fallecido, quien era profesor de Filosofía y de Literatura comparada en la Universidad de Stanford. Entre sus numerosas obras traducidas al castellano figura Objetividad, relativismo y verdad.
Engel comienza su exposición señalando una contradicción del mundo contemporáneo, que duda de todo y, sin embargo, anhela la verdad. Para ilustrar esta situación cuenta la siguiente anécdota: "Cuando en los años 70 oía las lecciones de Michel Foucault en el Collégue de France, siempre me asombró que nos explicara que la noción de verdad no era más que un instrumento del poder y que, como todo poder era malo; la verdad sólo podía ser la expresión de una voluntad maligna. Y después reencontrábamos al profesor en las manifestaciones, detrás de pancartas que decían: Verdad y Justicia".
Engel hace notar que si bien podemos discutir la legitimidad de la noción de verdad en el plano de la Filosofía, en la vida cotidiana la damos por supuesta, por ejemplo. cuando consultamos nuestros informes bancarios. Pero la necesidad de la verdad va mucho más lejos: abarca también el terreno de los sentimientos. donde las manifestaciones de amor, amistad o respeto implican la necesidad o el deseo de que sean verdaderas. En las cuestiones judiciales, verdad y justicia deben estar unidas como lo muestra la pancarta que seguía Foucault. Además, si se afirma que el fin de toda ciencia no es la búsqueda de la verdad, se corre el riesgo de convertir determinadas disciplinas científicas en meras tecnologías.
En el debate, Engel manifiesta su admiración por Rorty y enuncia las coincidencias con su propia concepción filosófica, pero cree que este último ha ido demasiado lejos en sus afirmaciones. Ambos filósofos coinciden en el rechazo del sujeto objeto. Engel afirma una tríada constituida por creencia, aserción y verdad. Es decir, que es necesaria una justificación dada por una búsqueda, por una investigación racional. Rorty, en cambio, considera que basta con la justificación, que hace innecesaria la noción de verdad. Dice: "La distinción filosófica entre justificación y verdad parece no tener consecuencias prácticas. Y es la razón por la cual los pragmatistas juzgan que no vale la pena reflexionar sobre ello."En otro pasaje, Rorty dice que la verdad es la creencia sostenida por la mayoría de una sociedad. Esta afirmación me hizo recordar una frase de Borges: "la ética no tiene nada que ver con la estadística." ¿Pasará lo mismo con la verdad?
Una pequeña objeción sobre el título del libro en castellano. El título en francés es A quoi bon la verita, que también podría traducirse: para qué la verdad o por qué la verdad sin la palabra "sirve", que acentúa la visión pragmatista del tema. Creo que la gran pregunta no es si la verdad sirve sino si la verdad es. © LA GACETA
Lo más popular







