Hecho por protagonistas y no por pensadores
Por Angel Anaya. nueve ensayos densos que representan una "historia neta" de la Argentina, pero que concluye con una ausencia notoria: la de Sarmiento. "Rosas, ?el criollo pragmático?, sería el que pone fin al vacío institucional y anárquico que ha decepcionado a San Martín".
UN ESFUERZO POR ENCONTRAR LA DIMENSION HISTORICA DE CADA HOMBRE. Massot sostiene que son Perón, Yrigoyen, Moreno y San Martín, entre otros sujetos históricos, quienes verdaderamente escriben su libro.
24 Junio 2007 Seguir en 

El autor propone que son los protagonistas determinantes de nuestra historia, y no los grandes pensadores nacionales, los sujetos de estos nueve ensayos: Moreno, San Martín, Rivadavia, Rosas, Mitre, Roca, Irigoyen, Justo y Perón. La particularidad de este libro es un considerable esfuerzo intelectual por hallar el peso específico o la dimensión histórica de cada uno en la trayectoria de la nación, eludiendo las tentaciones ideológicas que agobian a nuestra investigación del pasado. Se puede decir así que el trabajo es de historia neta, por más que pueda discreparse en puntos que, muy rara vez, son discutibles y no afectan el rol genuino del personaje.Las fuentes referenciales de Massot son abrumadoras en casi todos los casos donde el sujeto de una circunstancia trascendente lo requiere y, en más de una ocasión, suscitan reflexiones inéditas. Todo ello impone una lenta y reflexiva lectura.
Mariano Moreno, su perfil pragmático y sus ideas políticas imprecisables en la etapa precedente a la revolución pero emergentes a partir del alumbramiento de la Primera Junta. José de San Martín, masonería y fe religiosa, monárquico y republicano. La evidente angustia del Libertador por la insuperable sensación de vacío de poder que dejó el fin del orden colonial y las carencias de alternativas, haciendo del vencedor de los Andes un gran escéptico que llega a pensar en un gobierno autoritario.Bernardino Rivadavia, el "político a destiempo", define Massot, contrariando la visión de Mitre como "el hombre civil más grande de los argentinos". Quizá el historiador y presidente se excedió en este caso, pero el autor del ensayo igualmente lo hizo a la inversa al no valorar adecuadamente un período, cuyo saldo constructor fue insuperable a pesar de las dificultades institucionales que estimulaba en las ex colonias el viejo mundo. Juan Manuel de Rosas, "el criollo pragmático", sería el que pone fin al vacío institucional y anárquico que ha decepcionado a San Martín; es decir, la solución imposible para la república soñada que hoy sigue presente en minúsculos pero ruidosos núcleos de pensamiento.BR> Después de Caseros, Bartolomé Mitre "hace y escribe la historia". La República se perfila finalmente, y el intelectual y el político es el hombre de estado por excelencia. Es como si el personaje necesario hubiera sido elaborado con ese destino y proyección de futuro. El país crece no sólo en sí mismo, sino para el mundo, y se da la hora de la administración y la paz que encarna Julio Argentino Roca. Las historiografías más disímiles -dice Massot- lo colocan en el panteón de los héroes.BR>Hipólito Irigoyen, "el caudillo esotérico", hijo intelectual del krausismo, halla un perfil equilibrado en su ensayo, como Agustín P. Justo. Sigue Juan Domingo Perón caudillo de masas y sorprendentes contradicciones. Final con una ausencia: la de Domingo Faustino Sarmiento. © LA GACETA
Mariano Moreno, su perfil pragmático y sus ideas políticas imprecisables en la etapa precedente a la revolución pero emergentes a partir del alumbramiento de la Primera Junta. José de San Martín, masonería y fe religiosa, monárquico y republicano. La evidente angustia del Libertador por la insuperable sensación de vacío de poder que dejó el fin del orden colonial y las carencias de alternativas, haciendo del vencedor de los Andes un gran escéptico que llega a pensar en un gobierno autoritario.Bernardino Rivadavia, el "político a destiempo", define Massot, contrariando la visión de Mitre como "el hombre civil más grande de los argentinos". Quizá el historiador y presidente se excedió en este caso, pero el autor del ensayo igualmente lo hizo a la inversa al no valorar adecuadamente un período, cuyo saldo constructor fue insuperable a pesar de las dificultades institucionales que estimulaba en las ex colonias el viejo mundo. Juan Manuel de Rosas, "el criollo pragmático", sería el que pone fin al vacío institucional y anárquico que ha decepcionado a San Martín; es decir, la solución imposible para la república soñada que hoy sigue presente en minúsculos pero ruidosos núcleos de pensamiento.BR> Después de Caseros, Bartolomé Mitre "hace y escribe la historia". La República se perfila finalmente, y el intelectual y el político es el hombre de estado por excelencia. Es como si el personaje necesario hubiera sido elaborado con ese destino y proyección de futuro. El país crece no sólo en sí mismo, sino para el mundo, y se da la hora de la administración y la paz que encarna Julio Argentino Roca. Las historiografías más disímiles -dice Massot- lo colocan en el panteón de los héroes.BR>Hipólito Irigoyen, "el caudillo esotérico", hijo intelectual del krausismo, halla un perfil equilibrado en su ensayo, como Agustín P. Justo. Sigue Juan Domingo Perón caudillo de masas y sorprendentes contradicciones. Final con una ausencia: la de Domingo Faustino Sarmiento. © LA GACETA
Lo más popular







