La biblioteca de ceros y unos

Por Juan Carlos Di Lullo, para LA GACETA - Tucumán. La demanda de espacio para almacenar la información digital puede llegar a superar las disponibilidades en un futuro cercano.

17 Junio 2007
La información periodística consigna fríamente que dentro de poco no habrá espacio suficiente para guardar toda la información digital que se produce y que circula por el mundo. El volumen de ese universo de datos excede las posibilidades de imaginación del común de los mortales."El año pasado se produjeron archivos por 161.000 millones de gigabytes (161 exabytes)", dice el despacho informativo, e introduce casi sin previo aviso una nueva unidad para expresar una cantidad de tan gigantescas proporciones. Para poner las cifras al alcance del lector no especializado, aclara que se trata de algo así como tres millones de veces la información contenida en todos los libros que se escribieron hasta ahora."Si se imprimiera en papel, se podrían hacer 12 pilas de ejemplares tan altas como la distancia entre la Tierra y el Sol". Esta es otra de las analogías con las que -tal vez infructuosamente- se intenta poner en términos universalmente comprensibles el número monstruoso.Hay 1.000 millones de dispositivos en el mundo capaces de capturar imágenes; las cámaras digitales, los celulares que toman fotografías, las cámaras de seguridad y los escáneres utilizados en medicina aportan la mayor cantidad de datos. Las direcciones de e-mail sumaban 253 millones en 1998; el año pasado superaron los 1.600 millones; se estima que dentro de tres años, habrá 250 millones de cuentas de mensajes instantáneos; Internet tiene hoy 1.100 millones de usuarios, pero en 2010 habrá 500 millones más navegando en la Red.La tecnología brinda a diario nuevos soportes que permiten ampliar las posibilidades de almacenamiento a niveles inimaginables; pero al mismo tiempo, provee de elementos que generan y multiplican los datos digitales a una velocidad aún mayor. Según los especialistas, no está muy lejos el día en el que habrá que decidir cuál es la información que ha de archivarse y cuál la que se perderá para siempre. Los ceros y los unos habrán saturado las posibilidades materiales de ser conservados y habrá que relegar algunas de sus combinaciones al olvido para que las que realmente importan ocupen el precioso espacio en la memoria universal. "Quizá me engañen la vejez y el temor, pero sospecho que la especie humana -la única- está por extinguirse y que la Biblioteca perdurará: iluminada, solitaria, infinita, perfectamente inmóvil, armada de volúmenes preciosos, inútil, incorruptible, secreta". La cita es de Jorge Luis Borges, en La Biblioteca de Babel. "La biblioteca es ilimitada y periódica. Si un eterno viajero la atravesara en cualquier dirección, comprobaría al cabo de los siglos que los mismos volúmenes se repiten en el mismo desorden (que, repetido, sería un orden: el Orden). Mi soledad se alegra con esa elegante esperanza", dice en el final. Un hipotético dilema moral plantea: "se incendia el Museo de Louvre y usted puede salvar la Mona Lisa o a un gato, pero no a ambos; ¿cuál sería su elección?". La biblioteca de ceros y unos no es infinita, y si la demanda de espacio digital supera con amplitud a la oferta, tal vez la disyuntiva en el futuro se abra entre archivar los movimientos de una cuenta bancaria o unos versos de García Lorca; los datos de un blog personal o un fragmento de Amarcord; el memorando interno de una multinacional o un cuarteto de Mozart. ¿Habrá lugar para la elegante esperanza borgeana? (c) LA GACETA

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