Testigo de la lucha por la Independencia

El predio del convento funcionó como hospital para los heridos durante la Batalla de Tucumán.

SURCOS. Las imágenes de paredes están atravesadas por las grietas.  LA GACETA / JORGE OLMOS SGROSSO SURCOS. Las imágenes de paredes están atravesadas por las grietas. LA GACETA / JORGE OLMOS SGROSSO
28 Mayo 2007
El claustro de la Orden Franciscana, que colinda con el templo, presenta los rasgos de una obra inconclusa, según se ve en el proyecto que en 1901 elaboró y ejecutó el arquitecto Pedro Vozza, natural de Piedimonte D’Alife, provincia de Caserta, Italia.
“El diseño mantiene vigente los antiguos cánones de la arquitectura monástica, tales como el Cister o la Orden de San Benito, en donde el patio es el vacío ordenador cubierto de vegetación, alrededor del cual se disponen locales en dos plantas”, explicó el arquitecto Javier Marcone, oriundo de San Luis, que estaba recorriendo el edificio junto a su madre, Marianela.
Marcone se detuvo en un detalle peculiar del convento. “La ‘no terminación’ nos permite admirar el excelente trabajo con que se trazaron las bóvedas y se les dio la forma circular a las columnas. Esas características le permiten hasta el día de hoy mostrar un completo aislamiento con el mundo exterior, que ayuda al recogimiento y a la meditación. Eso también lo convierte en una construcción única en nuestro país”, dijo al respecto el profesional puntano.
El predio del convento funcionó como cuartel general del Ejército del Norte comandando por el general Manuel Belgrano, en 1812 y en ese suelo recibieron sepultura los héroes caídos el 24 de Setiembre de ese año.
Además, durante la Batalla de Tucumán sirvió como hospital de sangre para atención de los soldados heridos.
“En los añosos claustros del convento se hospedaron varios congresales de 1816, entre ellos Fray Cayetano José Rodríguez y Fray Justo Santa María de Oro. En 1856 también se cobijó entre sus paredes al celebérrimo franciscano obispo de Córdoba y orador de la Constitución Nacional Fray Mamerto Esquiú. Por eso fue un silencioso testigo del intercambio de opiniones, fatigas y alegrías, temores y valentías de los congresales cuando regresaban de sus sesiones de la casona de doña Francisca Bazán de Laguna”, describió el sacristán Gómez.
Gómez indicó que el actual comedor del convento, que fue construido a mediados del siglo XVIII, fue la habitación privada del General Manuel Belgrano. “Sus venerables muros atesoran tras largos años de silencios gran parte de la intimidad del prócer creador de nuestra Bandera”, remarcó al respecto.
Hace 27 años, en 1980, accidentalmente se descubrieron paredes antiguas que, según estudios arqueológicos, corresponden a restos del primitivo convento de la Compañía de Jesús que fue comenzado a construir en 1687 haciendo de ellos los vestigios más antiguos de San Miguel de Tucumán luego de su traslado al actual emplazamiento. Por ese motivo toda la manzana del predio fue declarada “Lugar Histórico”.