La humedad ataca los tesoros de San Francisco
La fachada del templo fue restaurada e iluminada hace dos años, pero el resto de la iglesia quedó sin tocar, según el sacristán franciscano. El complejo histórico tiene grietas en la cúpula, en la zona del altar mayor y en la sacristía. Problemas en los cimientos. Deterioro.
DESDE LA BASE. El revoque de las columnas se cae a pedazos, afectado por la humedad que sube desde los cimientos del viejo edificio. LA GACETA / JORGE OLMOS SGROSSO
28 Mayo 2007 Seguir en 

Imponente en su fachada y calamitoso en varios sectores del interior. Ese es el estado que presenta el antiguo templo de San Francisco. Ubicado la céntrica esquina de San Martín y 25 de Mayo, de San Miguel de Tucumán, se erige el complejo histórico y cultural del templo y convento de los franciscanos. Entre sus venerables muros se atesora un valiosísimo patrimonio artístico.
La tradicional iglesia, cuya construcción se inició en 1873, cuando resolvieron demoler el antiguo templo que daba preocupantes señales de deterioro, se inauguró solemnemente el 26 de setiembre de 1891.
Declarada monumento histórico nacional en 1963, fue diseñada y construida por el arquitecto franciscano italiano Fray Luis Giorgi. Es uno de los templos más antiguos de la provincia y quizás único en el país por su valor histórico, cultural y artístico.
"También es único por el deterioro que padece y porque no le dan la importancia que se merece", contó el sacristán Miguel Gómez, que también se animó a aseverar que el templo de San Francisco es más importante que la catedral de Buenos Aires "por la arquitectura, arte, historia y reliquias que alberga en su interior".
"El deterioro de los techos y el hundimiento de los cimientos se deben a que hay problemas de napas freáticas que humedecen las paredes. Hay grietas en la zona del altar mayor, en la cúpula y en la sacristía. La pintura en la nave central se está descascarando a raíz de las filtraciones que provocan las lluvias y la humedad. Si bien es cierto hace dos años se pintó y se iluminó la fachada, el resto de la iglesia quedó sin tocar", describió el sacristán.
El deslumbrante interior del templo, de estilo neoclásico, está compuesto por tres naves cubiertas por bóvedas de arista con dobles arcos fajones, densamente decoradas en 1925 con frescos del plástico italiano Aristene Pappi.
La nave central es el espacio más amplio, y en sus cinco tramos se ilumina difusamente por los ricos vitrales de los lunetos donados por familias tradicionales tucumanas y cuya hechura fue encargada al artista español Antonio Struch.
Esa diafanidad se acrecentaba en el crucero, donde se sitúa la cúpula, que hoy, lamentablemente, está fuera de la vista del público debido al deterioro que sufre. Las imágenes de los frescos se están arruinando y ya se ven en forma difusa.
Similitudes
"Esta iglesia tiene una similitud con las homónimas de La Viña, en Salta; Catamarca y San Francisco, de Jujuy", comentó el salteño Juan Manuel Viñuales, que se encontraba visitando el templo junto con su hijo Arístides, de ocho años, y con su esposa, Marta Laura Centeno.
El matrimonio salteño se sorprendió por el calamitoso estado de la parte interior de la iglesia y quedó deslumbrado con la capilla del Santísimo Sacramento, que, dentro del esquema de la nave, se ubica en una prolongación del brazo derecho del crucero.
"La capilla fue diseñada y construida por el arquitecto tucumano Luis Terán Etchecopar. Se inauguró en 1943 y la decoración pictórica estuvo a cargo de Giuseppe ?Pipo? Bercetti", describió al respecto Miguel Gómez.
Un antiguo reclamo
El religioso franciscano insistió: "hace más de 30 años que la orden franciscana viene gestionando la restauración de la iglesia y hasta ahora no se logró una solución. Incluso se está gestionando un subsidio. Pero cuando hace varios años se presupuestó la refacción, se hablaba de entre 4 o 5 millones de pesos, que en ese entonces eran dólares, porque el cambio era ?1 a 1?".
Gómez también resaltó la riqueza decorativa del templo. "Difícilmente sea alcanzada por otro templo. El ábside, donde se yergue el magnífico retablo del altar mayor, alude esquemáticamente a las formas de la fachada", agregó.
La tradicional iglesia, cuya construcción se inició en 1873, cuando resolvieron demoler el antiguo templo que daba preocupantes señales de deterioro, se inauguró solemnemente el 26 de setiembre de 1891.
Declarada monumento histórico nacional en 1963, fue diseñada y construida por el arquitecto franciscano italiano Fray Luis Giorgi. Es uno de los templos más antiguos de la provincia y quizás único en el país por su valor histórico, cultural y artístico.
"También es único por el deterioro que padece y porque no le dan la importancia que se merece", contó el sacristán Miguel Gómez, que también se animó a aseverar que el templo de San Francisco es más importante que la catedral de Buenos Aires "por la arquitectura, arte, historia y reliquias que alberga en su interior".
"El deterioro de los techos y el hundimiento de los cimientos se deben a que hay problemas de napas freáticas que humedecen las paredes. Hay grietas en la zona del altar mayor, en la cúpula y en la sacristía. La pintura en la nave central se está descascarando a raíz de las filtraciones que provocan las lluvias y la humedad. Si bien es cierto hace dos años se pintó y se iluminó la fachada, el resto de la iglesia quedó sin tocar", describió el sacristán.
El deslumbrante interior del templo, de estilo neoclásico, está compuesto por tres naves cubiertas por bóvedas de arista con dobles arcos fajones, densamente decoradas en 1925 con frescos del plástico italiano Aristene Pappi.
La nave central es el espacio más amplio, y en sus cinco tramos se ilumina difusamente por los ricos vitrales de los lunetos donados por familias tradicionales tucumanas y cuya hechura fue encargada al artista español Antonio Struch.
Esa diafanidad se acrecentaba en el crucero, donde se sitúa la cúpula, que hoy, lamentablemente, está fuera de la vista del público debido al deterioro que sufre. Las imágenes de los frescos se están arruinando y ya se ven en forma difusa.
Similitudes
"Esta iglesia tiene una similitud con las homónimas de La Viña, en Salta; Catamarca y San Francisco, de Jujuy", comentó el salteño Juan Manuel Viñuales, que se encontraba visitando el templo junto con su hijo Arístides, de ocho años, y con su esposa, Marta Laura Centeno.
El matrimonio salteño se sorprendió por el calamitoso estado de la parte interior de la iglesia y quedó deslumbrado con la capilla del Santísimo Sacramento, que, dentro del esquema de la nave, se ubica en una prolongación del brazo derecho del crucero.
"La capilla fue diseñada y construida por el arquitecto tucumano Luis Terán Etchecopar. Se inauguró en 1943 y la decoración pictórica estuvo a cargo de Giuseppe ?Pipo? Bercetti", describió al respecto Miguel Gómez.
Un antiguo reclamo
El religioso franciscano insistió: "hace más de 30 años que la orden franciscana viene gestionando la restauración de la iglesia y hasta ahora no se logró una solución. Incluso se está gestionando un subsidio. Pero cuando hace varios años se presupuestó la refacción, se hablaba de entre 4 o 5 millones de pesos, que en ese entonces eran dólares, porque el cambio era ?1 a 1?".
Gómez también resaltó la riqueza decorativa del templo. "Difícilmente sea alcanzada por otro templo. El ábside, donde se yergue el magnífico retablo del altar mayor, alude esquemáticamente a las formas de la fachada", agregó.






