27 Mayo 2007 Seguir en 
Expectativas y confianza. En esas dos palabras puede resumirse el "boom" del financiamiento al consumo que se observa desde hace dos años y que se profundizó en los últimos tiempos. Los bancos, las financieras y las tarjetas de crédito se pelean por captar más consumidores o bien brindar más servicios a aquellos clientes que mantienen fidelidad y conducta de pago.
¿Por qué creció la confianza y la expectativa en el consumidor? Según la directora de la Fundación Mercado, Susana Nuti, el crecimiento del consumo está empujado por un incremento en el nivel de ingresos promedio y una participación elevada del crédito como medio de adelantar la adquisición de diversos productos y servicios, desde electrodomésticos, pasando por artículos de informática y hasta los celulares de última generación. Esta tendencia abarca a todas las franjas de la sociedad y, en los últimos tiempos, se incorporó un sector: los jóvenes demandantes de tecnología de punta.
Cambiar el auto también puede ser una alternativa válida en estos tiempos, pero ese acceso al financiamiento se frena cuando se trata de adquirir una vivienda. Hasta ahora, la mayor parte de los argentinos, con un sueldo promedio mensual no mayor a los $ 1.800 puede calificar para contraer un crédito hipotecario, coinciden los analistas consultados por LA GACETA.
Según el director de Calidad de la consultora CCR (se especializa en investigación de mercado), Daniel Moreira, lo que se está observando con esta explosión del financiamiento volcado al consumo es que la gente perdió el miedo a endeudarse. "Observa que todo los años está recibiendo un 15% o un 18% más de sueldo y así acepta un préstamo", señala el ejecutivo. Moreira cree que, si la economía argentina sigue creciendo en los niveles actuales, la tendencia a impulsar el crédito al consumo seguirá evidenciandose durante un par de años más.
Posibles barreras
Nuti coincide con la visión del directivo de CCR. La directora de la Fundación Mercado puntualizó que los incrementos salariales pueden llegar a moderarse si algunos sectores de la actividad económica lo trasladan a los precios. La inflación puede ser una barrera para el desaliento del consumo.
La posibilidad de endeudamiento del sector privado no financiero se ha visto favorecida por el regreso de los depósitos al sistema y la necesidad de los bancos de mostrar un perfil "amigable". "Alentar los préstamos de corto plazo para el consumo ha sido la opción que muchos intermediarios financieros han encontrado para acercar a las familias al resto de las operatorias bancarias", señala Nuti. Y estos préstamos se materializan tanto en autorizaciones de descubierto, préstamos personales, préstamos prendarios como en tarjetas de créditos con importantes incrementos en los límites de compra.
"No sucede lo mismo con los créditos de largo plazo que aun no han podido recuperar su participación en la actividad. Y esto naturalmente se explica por la relación entre los volúmenes de depósitos y los plazos de los mismos; y además la falta de existencia de nuevos y atractivos instrumentos financieros para el largo plazo", puntualiza la investigadora de mercado y docente de la Universidad Nacional del Sur.
Según los análisis de la Fundación Mercado, desde principios de año hasta la primera semana de este mes, los depósitos han crecido más del 9%, "pero si se observa la composición de los mismos, los depósitos a más de 365 días han disminuido casi un 6% y un 13% los de ese mismo plazo pero que se ajustan por CER (cuestión que obviamente se relaciona con el deterioro en la credibilidad del IPC); mostrando que más del 90% de los depósitos tienen plazos menores a un año".
El crecimiento de los préstamos es similar al de los depósitos, observándose una concentración del aumento de créditos en los tramos de adelantos en cuenta corriente 17,1%, en prendarios 14,9% (impulso que favoreció la compra de automóviles), créditos personales 16,1% y tarjetas de crédito 4,8% (lo que marcaría que se está llegando a cierto límite de esta última alternativa, al menos en los próximos meses). " Incrementar el financiamiento para abarcar a sectores de ingresos más bajos implica una suba en el riesgo y, por ende, un incremento en las tasas promedio, y ese es el nicho actual de las compañías financieras menores", afirma Nuti.
¿Qué pasa con el ahorro?
El crédito a corto plazo seguirá creciendo, dicen los analistas. Frente a este "boom" del consumo, los planes de ahorro de las familias (al menos de los sectores medios de la sociedad) no mejorarán en el corto plazo. Susana Nuti lo define de la siguiente manera: "habrá un lento recupero de los porcentajes mensuales de ahorro en los tramos medios y altos de ingresos que ingresan más rápidamente al sector financiero formal, siempre y cuando las tasas efectivas les resulten atractivas y los plazos sean lo suficientemente flexibles como para modificar las decisiones ante cualquier variación que consideren negativa".
Las casas de comercio, los bancos, las financieras y las tarjetas de crédito apuntan sus estrategias a acrecentar el nivel de clientes. En el fondo, no hay un consumidor argentino que no se atreva a soñar con el DVD, el plasma, la heladera nueva, la PC o el 0 kilómetro.
1- El paulatino incremento de los salarios y de las jubilaciones mejoró las expectativas de consumo en los argentinos y, por ende, asumen deudas.
2- La estabilidad en el trabajo también contribuye a regenerar la confianza del consumidor. Muchos se animan a realizar los proyectos postergados.
3- Los bancos, las financieras y las tarjetas de crédito observan que el fuerte descenso de los índices de morosidad reduce el riesgo de incumplir con las cuotas.
4- Los bancos se pelean por captar, por sobre todo, a los clientes de clase media. Las financieras, en tanto, apuntan a los sectores de bajos ingresos.
¿Por qué creció la confianza y la expectativa en el consumidor? Según la directora de la Fundación Mercado, Susana Nuti, el crecimiento del consumo está empujado por un incremento en el nivel de ingresos promedio y una participación elevada del crédito como medio de adelantar la adquisición de diversos productos y servicios, desde electrodomésticos, pasando por artículos de informática y hasta los celulares de última generación. Esta tendencia abarca a todas las franjas de la sociedad y, en los últimos tiempos, se incorporó un sector: los jóvenes demandantes de tecnología de punta.
Cambiar el auto también puede ser una alternativa válida en estos tiempos, pero ese acceso al financiamiento se frena cuando se trata de adquirir una vivienda. Hasta ahora, la mayor parte de los argentinos, con un sueldo promedio mensual no mayor a los $ 1.800 puede calificar para contraer un crédito hipotecario, coinciden los analistas consultados por LA GACETA.
Según el director de Calidad de la consultora CCR (se especializa en investigación de mercado), Daniel Moreira, lo que se está observando con esta explosión del financiamiento volcado al consumo es que la gente perdió el miedo a endeudarse. "Observa que todo los años está recibiendo un 15% o un 18% más de sueldo y así acepta un préstamo", señala el ejecutivo. Moreira cree que, si la economía argentina sigue creciendo en los niveles actuales, la tendencia a impulsar el crédito al consumo seguirá evidenciandose durante un par de años más.
Posibles barreras
Nuti coincide con la visión del directivo de CCR. La directora de la Fundación Mercado puntualizó que los incrementos salariales pueden llegar a moderarse si algunos sectores de la actividad económica lo trasladan a los precios. La inflación puede ser una barrera para el desaliento del consumo.
La posibilidad de endeudamiento del sector privado no financiero se ha visto favorecida por el regreso de los depósitos al sistema y la necesidad de los bancos de mostrar un perfil "amigable". "Alentar los préstamos de corto plazo para el consumo ha sido la opción que muchos intermediarios financieros han encontrado para acercar a las familias al resto de las operatorias bancarias", señala Nuti. Y estos préstamos se materializan tanto en autorizaciones de descubierto, préstamos personales, préstamos prendarios como en tarjetas de créditos con importantes incrementos en los límites de compra.
"No sucede lo mismo con los créditos de largo plazo que aun no han podido recuperar su participación en la actividad. Y esto naturalmente se explica por la relación entre los volúmenes de depósitos y los plazos de los mismos; y además la falta de existencia de nuevos y atractivos instrumentos financieros para el largo plazo", puntualiza la investigadora de mercado y docente de la Universidad Nacional del Sur.
Según los análisis de la Fundación Mercado, desde principios de año hasta la primera semana de este mes, los depósitos han crecido más del 9%, "pero si se observa la composición de los mismos, los depósitos a más de 365 días han disminuido casi un 6% y un 13% los de ese mismo plazo pero que se ajustan por CER (cuestión que obviamente se relaciona con el deterioro en la credibilidad del IPC); mostrando que más del 90% de los depósitos tienen plazos menores a un año".
El crecimiento de los préstamos es similar al de los depósitos, observándose una concentración del aumento de créditos en los tramos de adelantos en cuenta corriente 17,1%, en prendarios 14,9% (impulso que favoreció la compra de automóviles), créditos personales 16,1% y tarjetas de crédito 4,8% (lo que marcaría que se está llegando a cierto límite de esta última alternativa, al menos en los próximos meses). " Incrementar el financiamiento para abarcar a sectores de ingresos más bajos implica una suba en el riesgo y, por ende, un incremento en las tasas promedio, y ese es el nicho actual de las compañías financieras menores", afirma Nuti.
¿Qué pasa con el ahorro?
El crédito a corto plazo seguirá creciendo, dicen los analistas. Frente a este "boom" del consumo, los planes de ahorro de las familias (al menos de los sectores medios de la sociedad) no mejorarán en el corto plazo. Susana Nuti lo define de la siguiente manera: "habrá un lento recupero de los porcentajes mensuales de ahorro en los tramos medios y altos de ingresos que ingresan más rápidamente al sector financiero formal, siempre y cuando las tasas efectivas les resulten atractivas y los plazos sean lo suficientemente flexibles como para modificar las decisiones ante cualquier variación que consideren negativa".
Las casas de comercio, los bancos, las financieras y las tarjetas de crédito apuntan sus estrategias a acrecentar el nivel de clientes. En el fondo, no hay un consumidor argentino que no se atreva a soñar con el DVD, el plasma, la heladera nueva, la PC o el 0 kilómetro.
Puntos clave del fenómeno
1- El paulatino incremento de los salarios y de las jubilaciones mejoró las expectativas de consumo en los argentinos y, por ende, asumen deudas.
2- La estabilidad en el trabajo también contribuye a regenerar la confianza del consumidor. Muchos se animan a realizar los proyectos postergados.
3- Los bancos, las financieras y las tarjetas de crédito observan que el fuerte descenso de los índices de morosidad reduce el riesgo de incumplir con las cuotas.
4- Los bancos se pelean por captar, por sobre todo, a los clientes de clase media. Las financieras, en tanto, apuntan a los sectores de bajos ingresos.







