Psicoanálisis y literatura, dos voces en diálogo

Por Patricia Leyack, para LA GACETA - Tucumán.

PARADIGMA. Freud se sirvió de mitos que la literatura transporta. PARADIGMA. Freud se sirvió de mitos que la literatura transporta.
20 Mayo 2007
Desde sus comienzos el psicoanálisis estableció con la literatura un lazo íntimo y fecundo. Es esta intimidad y esta fecundidad lo que me propongo desplegar en esta nota.
Para elaborar su teoría Freud se sirvió en distintos momentos de mitos que la literatura transporta, Edipo, Narciso, Moisés. Incluso el mito de Tótem y Tabú, que Freud inventa, ya está presente en sus notas esenciales en los mitos recogidos por Homero y más tarde por los trágicos. Esos mitos, de los que Freud se sirve, no fueron para él ejemplificaciones de lo que venía elaborando sino más bien la materia prima con la que tejió nudos conceptuales importantísimos. En la literatura él encontró verdades articuladas que elevó a la categoría de conceptos centrales. En la tragedia de Edipo, por ejemplo, él supo leer una invariante estructural del sujeto. El mito de Narciso pasó a ser, en su elaboración, un nudo constitutivo de la subjetividad.Lacan, por su parte, pudo enseñar la ética del deseo con Antígona, la tragedia del deseo con Hamlet, la transferencia con el Banquete platónico. La humillación del padre en nuestro tiempo la pudo leer en la Trilogía de Claudel.
Su atenta lectura de Joyce le permitió elaborar un concepto clínico decisivo, el sinthome, artificio que algunos sujetos encuentran y en el que se sostienen para atravesar la vida, remediando la falla de su estructura.
Hacer una lectura psicoanalítica de una obra literaria, "hacer su clínica", no es en absoluto hacer psicoanálisis aplicado. Desviación esta del psicoanálisis que pretende tomar la obra como síntoma del autor y servirse de ella para ubicar supuestas claves que darían cuenta de los trastornos neuróticos del mismo. Es este un camino no sólo abusivo sino irresponsable.
Hacer la "clínica" de una obra es poder leer en su letra la secuencia vital de los personajes, de sus sufrimientos, sus deseos, sus amores, sus goces, seguir el derrotero de esos seres de papel en las distintas escenas en que este se despliega. Leer psicoanalíticamente es ubicar la lógica de esos itinerarios. Hacer esa lectura es también enseñar cómo lee el psicoanalista las distintas situaciones clínicas que conduce, indicar por tanto cómo opera, con la ganancia extra de salvar con ello el secreto profesional.
¿Por qué el psicoanálisis se sirve de la literatura? Porque el despliegue de la dramática humana bajo la pluma de un gran escritor toca siempre puntos esenciales de la subjetividad. La explicación freudiana es que el escritor tiene una relación más directa con su inconsciente. El analista, por su parte, tiene con el inconsciente una relación no directa sino mediada por la teoría. Aunque la maestría del procedimiento analítico es "tocar" muy directamente con las palabras de la interpretación al sujeto del inconsciente.
Llegamos así al punto de ubicar a la literatura y al psicoanálisis como dos caminos paralelos en cuanto al despliegue de saber sobre el sujeto. Paralelos pero no idénticos: el psicoanálisis investiga al sujeto para poder operar a favor de él en la clínica. La literatura inventa sujetos tan vivos como los de carne y hueso en la medida en que, siendo la obra producto de una enunciación singular, alguna verdad siempre se articulará en ella.
En el discurso psicoanalítico la indagación y promoción del sujeto y su deseo no sólo se despliega en la escena analítica sino que pasa al escrito. Y cuando esta indagación pasa al escrito bajo la forma de relatos clínicos constituye algo así como un nuevo género literario. Este es uno de los aportes que el psicoanálisis ha hecho a la literatura: ha expandido sus fronteras con un género que cabalga entre la verdad de la historia clínica y el relato literario. Los cinco relatos clínicos freudianos son de esto no sólo expresión originaria sino también buena literatura. Generaciones de analistas siguen interrogándolos, aprendiendo de ellos. La letra siempre llega a destino, decía Lacan, más allá del tiempo en que sea gestada. (c) LA GACETA


N. de la D.: ??La letra interrogada?? será presentado en Tucumán el próximo martes, a las 21 horas, en Crisóstomo Alvarez 620, primer piso, oficina 2. La autora, por otra parte, participará mañana del ??Mayo de las Letras?? con una exposición en la que abordará algunos de los temas del artículo publicado en estas columnas.

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