Los muchachos peronistas

La economía parece estar a salvo de la batalla justicialista.

27 Octubre 2002
Por Edgardo Alfano

BUENOS AIRES.- La interna peronista domina la escena política y se recalienta a medida que crece el enfrentamiento entre Eduardo Duhalde y Carlos Menem. Las elecciones internas y abiertas que muchos imaginaron quedaron heridas de muerte con el fallo de la jueza María Servini de Cubría, que desató una salvaje lucha de los precandidatos peronistas.
Con ese pronunciamiento de la jueza nacional electoral, Menem cobró impulso para tratar de tomar, como sea, lo que él considera que le pertenece: la candidatura presidencial del PJ.
Sin un candidato alternativo para enfrentar con éxito a Menem y al puntano Adolfo Rodríguez Saá, el presidente Duhalde consideró que lo mejor era limitar al máximo posible el futuro del riojano, convencido de que el ex gobernador de San Luis terminará presentándose por afuera del PJ a los comicios del 30 de marzo.
De ese modo, podría seguir trabajando en algún tipo de acuerdo con el cordobés José Manuel de la Sota o el santacruceño Néstor Kirchner.
Como complemento de su estrategia, Duhalde llevó personalmente al Congreso de la Nación su dimisión anticipada al 25 de mayo.
Pero, además, decidió ir adelante con el congreso extraordinario del peronismo, previsto inicialmente para el próximo martes, con el fin de fijar las nuevas reglas de juego y cambiar una junta electoral del justicialismo, dominada por el menemismo. En esa jugada contó con aliados fundamentales que también quieren ver a Menem y Rodríguez Saa fuera de carrera: Carlos Reutemann, De la Sota y Kirchner.
Reutemann era, para Duhalde, la carta de triunfo, ya que estaba a cargo del Congreso partidario por un pedido de licencia del bonaerense.
Sin embargo, la respuesta menemista no se hizo esperar y anunciaron, entre otras cosas, la creación de un subbloque en la Cámara de Diputados, con el claro objetivo de trabar leyes fundamentales para el Gobierno como, por ejemplo, el Presupuesto nacional 2003.
Con ese panorama, llegaron las malas noticias para Duhalde, que se extendieron más allá del fallo de Servini. El Presidente decidió dar impulso a un congreso ordinario del PJ que había pasado a cuarto intermedio en noviembre último, con el fin de reemplazar al extraordinario e imponer una nueva junta electoral y fecha de internas.Ante esta alternativa, el menemismo le echó nuevamente los perros a Reutemann, tal como había ocurrido cuando el gobernador de Santa Fe evaluaba postularse para presidente y dio marcha atrás.
Desde la clínica donde fue internado por un problema intestinal, Reutemann dejó mal parado a Duhalde por segunda vez y renunció a presidir el Congreso del PJ, lo que complicó todavía más la agitada interna.
En realidad, las disputas internas de los peronistas todo lo complican y un claro ejemplo es la situación de la Corte, que tuvo en Gustavo Bossert (el menos cuestionado por los diputados en el frustrado juicio político) la primera renuncia.

Designación en la Corte
El duhaldismo buscará imponer un sucesor de Bossert, pero el Presidente sabe que será un largo y complejo camino, con más posibilidades de fracaso que de éxito.
Mientras tanto, la economía parece estar a salvo de las peleas peronistas y el ministro Roberto Lavagna avanza hacia el acuerdo con el FMI. Está claro que esto no significa que la Argentina hizo muy bien los deberes sino que en Washington quieren cerrar un frente de tormenta cuando está a punto de abrirse otro, si "Lula" triunfa mañana en las elecciones presidenciales del Brasil.La Argentina es un cuco feo al que ahora quieren cuidar. (DyN)

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