La frecuencia del recorrido de los colectivos

Los horarios están dipuestos para ser cumplidos ya que de no hacerlo se afecta a los ciudadanos.

27 Octubre 2002
Aquellos que utilizan diariamente, para ir y volver de sus ocupaciones, el servicio de transporte colectivo, se quejan justificadamente por cierta modalidad visible en ese rubro. Nos referimos a la disminución de la frecuencia de los coches en las horas de menor movimiento -la siesta o la noche- aplicada probablemente con la finalidad de ahorrar combustible.
Esta situación se refleja negativamente, y no podía ser de otro modo, en la actividad cotidiana de los usuarios. La gente que trabaja por la tarde llega con demora a su trabajo, si no opta por gastar en un taxi o en un remise, y la que se desocupa tarde de sus obligaciones arriba al hogar con un retardo que no se hubiera producido si la frecuencia de las unidades hubiera sido la normal. Nos parece que debiera corregirse lo que exponemos. El usuario tiene derecho a que el servicio se desarrolle regularmente, ya que ha acomodado sus actividades diarias a un cierto marco de horarios, cuya alteración le provoca injustos perjuicios. Las empresas se quejan de la disminución de pasajeros registrada en los últimos años y por ello debieran cuidar el punto que mentamos.

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