Ayer, civilización o barbarie; hoy, progreso o burocracia

La negociaciones con el FMI siguen adelante pero con algunas dudas por parte de organismo financiero.

25 Octubre 2002
Por Miguel Angel Rouco

BUENOS AIRES.- "Las principales dudas que tienen en Washington pasan por el frente fiscal y el monetario. Concretamente, le dijeron al Gobierno que con un déficit de 1.000 millones de pesos mensuales y una emisión por una cifra similar es imposible llegar a un acuerdo. No es que ?les están corriendo el arco? sino que este esquema no cierra ni siquiera en lo inmediato.Así se expresaba un economista, ex funcionario del Fondo Monetario Internacional (FMI), recién llegado de los Estados Unidos. La mayor preocupación pasa porque hay incrementos muy fuertes en los gastos corrientes que son financiados con emisión monetaria, y que aumenta la vulnerabilidad del país y aleja toda posibilidad de acuerdo.
Las objeciones también apuntan al proyecto de ley de Presupuesto 2003, al que consideran como de cumplimiento nulo. Los dardos están cayendo sobre varios puntos del capítulo de gastos, como las transferencias a través del programa de subsidios a los jefes y jefas de hogar que maneja la señora de Duhalde.

Complicado y difícil
En el FMI consideran que este mecanismo es poco transparente y no cumple los objetivos previstos inicialmente, a la vez que resulta netamente generador de mayores gastos. El propio vocero del FMI, Thomas Dawson, se mostró enfático y preocupado no sólo por la marcha de las negociaciones sino también por el complicado panorama político: "la situación es extremadamente complicada y difícil; la situación económica es bastante difícil; en el área política hay un número de problemas, no sólo la falta de consenso sino también la perspectiva de las elecciones".
Hasta ahora, en el cuartel general del FMI sólo se tomó una decisión: no habrá acuerdo hasta tanto la Argentina no haga frente al pago postergado para el 9 de noviembre próximo. En línea con el reclamo del FMI y de la comunidad financiera internacional, está claro que la Argentina no puede convivir más con este nivel de gasto público improductivo, porque a este nivel de déficit no hay financiación posible.

No más rescates
Hay un cambio en la geopolítica financiera mundial. No habrá más rescates de países y quienes quieran crédito deberán asumir compromisos que se cumplan con auditorías mucho más intensas. En otros términos: se acabó la plata fácil por muchos años. De allí que los cantos de sirenas de algunos políticos que sueñan con volver a los 90 suenen cada vez más vacíos, inconsistentes y huecos.
La crisis permite avizorar que la batalla que debe dar la sociedad argentina es terminal y debe enfrentarse a su propia subsistencia. En otras palabras, la consigna es sociedad civil y progreso o burocracia y pobreza. (DyN)

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