La reforma parcial de la Constitución provincial nació muerta. Más bien, se constituyó en otro globo de ensayo del mirandismo en sus ansias por conservar el poder a cualquier precio. En la Legislatura, propios y extraños advirtieron la jugada. Los impulsores del proyecto reformista trataron de tentar a los legisladores con una continuidad en sus bancas.
Por el contrario, los miembros de la Cámara devolvieron la iniciativa (sin que esta haya sido presentada oficialmente) a las huestes mirandistas. Temen que el gobernador utilice el aparato partidario para llegar al Senado y abandone a los referentes territoriales "a la buena de Dios" en los próximos comicios.
La reforma constitucional es la vieja aspiración continuista de Miranda. Poco tiempo después de su asunción, en abril de 2000, el mandatario lanzó a los cuatro vientos su intención de cambiar totalmente el texto de la Carta Magna. Logró la venia legislativa en febrero pasado, pero con un alto costo político y judicial ya que en Tribunales se sigue investigando si hubo un presunto pago de coimas a los 27 legisladores que habilitaron la reforma. Precisamente, la Justicia resolverá dentro de poco si la ley sancionada es o no constitucional.
Pero los problemas para Miranda no se circunscriben sólo a ese terreno. También está en curso la investigación jurisdiccional del juez Víctor Pérez, quien debe establecer si hubo un presunto enriquecimiento ilícito del gobernador. El juez completaría su tarea en los próximos 30 días. Tanto en Tribunales como en la sede del PE se especula con la posibilidad de que el magistrado libre exhortos hacia otros países para establecer si hay cuentas bancarias a nombre de Miranda.
Fórmulas de laboratorio
En el plano político, Miranda revolvió el avispero a principios de esta semana cuando le pidió al ministro Fernando Juri y al senador José Alperovich que dejen de lado sus candidaturas. Esa conducta del titular del PJ sirvió, según sus allegados, para demostrar que aún tiene el poder partidario. La emancipación llegó por el lado del senador, quien ya está virtualmente lanzado a la lucha por la gobernación y no acató el clamor mirandista.
Pero el peronismo, con Miranda conduciendo, demuestra que tiene otras alternativas para ofrecer al electorado. Se ensayan algunas fórmulas de laboratorio como la de José Carbonell y Ricardo Maturana, quienes contarían con la anuencia de la diputada Olijela Rivas. Julio César Aráoz sigue recorriendo la provincia y despotricando, desde cualquier tribuna, contra el actual gobernador. Osvaldo Cirnigliaro y Julio Díaz Lozano también piden pista. La carrera por conservar el poder está llena de obstáculos.







