10 Diciembre 2006 Seguir en 

En el año que se estancaron las negociaciones mundiales -iniciadas en Doha- para liberar el comercio aún desequilibrado por los subsidios de los países ricos -estimados en U$S 1.000 millones por día- apareció en Tucumán este libro del ingeniero Franco A. Fogliata con la colaboración del ingeniero Carlos A. Aguirre.
El subsidio, que es la ayuda o auxilio financiero concedido por los gobiernos de las naciones ricas a su producción agrícola, a la exportación y a los aranceles, es la gran medida del actual proteccionismo, y es lento el avance para atenuar este flagelo, a pesar del tiempo que llevan las discusiones.
Los autores aportaron una formidable bibliografía a través de fuentes y tablas que muestran cómo se mantiene un precio sostén o se reintegra una exportación en sus distintas formas y señalan en monto y moneda: las subvenciones medias por cada agricultor y por año en Europa, los Estados Unidos y Japón.
El caso del maíz de los Estados Unidos y su relación con la Argentina muestra cómo los programas de estabilización de precios en ese país alientan a sus productores para cultivar más -luego de cubrir la demanda y exportar- lo que afecta la formación de los precios internacionales. Esto lo pagan los productores de las naciones que no subsidian -en opinión de los autores- y según los principios de la economía: los contribuyentes de ese país. Pero no hay duda: esta política perjudica.
La precisa descripción del presupuesto agrícola -aplicación básica de la política de subsidios- de la Unión Europea para quince países miembro y de 48.050 millones de euros para 2004, está muy bien narrada en sus objetivos, distorsiones y consecuencias a través de los precios "guía", "umbral", "intervención" y de "sostén". Sólo entusiasma a futuro la reducción en marcha, pero los países ricos no muestran apremio para definir el tema.
El tema del azúcar en el mundo -como caso específico- es un planteo sólido y contundente sobre los subsidios y los reembolsos a la exportación de un experto azucarero como el ing. F.A. Fogliata, que en 1995 publicó "Agronomía de la Caña de Azúcar".
El caso del algodón muestra que la Argentina pasó a ser en pocos años de cuarto exportador mundial a importador del producto, con una capacidad ociosa del 75% en su producción que a la publicación del libro comenzó a repuntar. Pero se perdieron miles de puestos de trabajo en el sector -también la cosecha mecanizada ganó espacio- y en los Estados Unidos, según E. Bolton, los subsidios al algodón superan los 3.000 millones de dólares por año. Es elocuente la presentación de Brasil ante la OMC, donde demuestra que sin los subsidios, las exportaciones de los EE.UU. hubieran sido un 41% inferior y los precios mundiales podrían haber subido un 12,6%.
El caso de la soja y otros granos muestra, con la descripción de la ley agrícola de los Estados Unidos, el funcionamiento del precio sostén y los precios objetivos que están por encima de los primeros y la necesidad de que la Argentina y Brasil planteen una estrategia común ante la Organización Mundial de Comercio. Es certera la cita del principal productor de soja de Brasil: "ambos países pueden competir con los productores americanos, pero no pueden competir con el tesoro de la Unión Europea ni con el tesoro de los EE.UU.".
El contenido del libro -con objetividad- reconoce lo que se viene realizando para mejorar el acceso a los mercados, la reducción de las subvenciones a la exportación y las reducciones a la ayuda interna que distorsiona el comercio, y menciona el planteo de la FAO como nueva era del comercio agrícola mundial.
No ha sido fácil para los autores el ordenamiento del texto, porque en cada caso, de inmediato, plantearon el impacto directo en la producción argentina y acertaron en el diseño con los recuadros que resumen. También tienen el mérito de haber puesto con honestidad -en obra inédita- lo que conocen de las políticas de protección y subsidios para favorecer al lector -con sólida bibliografía- en un tema espinoso de las relaciones internacionales. Sobre el que no hacen recomendaciones, con la humildad de los que estudian y publican, para no encontrarse con las manos vacías. (c) LA GACETA
El subsidio, que es la ayuda o auxilio financiero concedido por los gobiernos de las naciones ricas a su producción agrícola, a la exportación y a los aranceles, es la gran medida del actual proteccionismo, y es lento el avance para atenuar este flagelo, a pesar del tiempo que llevan las discusiones.
Los autores aportaron una formidable bibliografía a través de fuentes y tablas que muestran cómo se mantiene un precio sostén o se reintegra una exportación en sus distintas formas y señalan en monto y moneda: las subvenciones medias por cada agricultor y por año en Europa, los Estados Unidos y Japón.
El caso del maíz de los Estados Unidos y su relación con la Argentina muestra cómo los programas de estabilización de precios en ese país alientan a sus productores para cultivar más -luego de cubrir la demanda y exportar- lo que afecta la formación de los precios internacionales. Esto lo pagan los productores de las naciones que no subsidian -en opinión de los autores- y según los principios de la economía: los contribuyentes de ese país. Pero no hay duda: esta política perjudica.
La precisa descripción del presupuesto agrícola -aplicación básica de la política de subsidios- de la Unión Europea para quince países miembro y de 48.050 millones de euros para 2004, está muy bien narrada en sus objetivos, distorsiones y consecuencias a través de los precios "guía", "umbral", "intervención" y de "sostén". Sólo entusiasma a futuro la reducción en marcha, pero los países ricos no muestran apremio para definir el tema.
El tema del azúcar en el mundo -como caso específico- es un planteo sólido y contundente sobre los subsidios y los reembolsos a la exportación de un experto azucarero como el ing. F.A. Fogliata, que en 1995 publicó "Agronomía de la Caña de Azúcar".
El caso del algodón muestra que la Argentina pasó a ser en pocos años de cuarto exportador mundial a importador del producto, con una capacidad ociosa del 75% en su producción que a la publicación del libro comenzó a repuntar. Pero se perdieron miles de puestos de trabajo en el sector -también la cosecha mecanizada ganó espacio- y en los Estados Unidos, según E. Bolton, los subsidios al algodón superan los 3.000 millones de dólares por año. Es elocuente la presentación de Brasil ante la OMC, donde demuestra que sin los subsidios, las exportaciones de los EE.UU. hubieran sido un 41% inferior y los precios mundiales podrían haber subido un 12,6%.
El caso de la soja y otros granos muestra, con la descripción de la ley agrícola de los Estados Unidos, el funcionamiento del precio sostén y los precios objetivos que están por encima de los primeros y la necesidad de que la Argentina y Brasil planteen una estrategia común ante la Organización Mundial de Comercio. Es certera la cita del principal productor de soja de Brasil: "ambos países pueden competir con los productores americanos, pero no pueden competir con el tesoro de la Unión Europea ni con el tesoro de los EE.UU.".
El contenido del libro -con objetividad- reconoce lo que se viene realizando para mejorar el acceso a los mercados, la reducción de las subvenciones a la exportación y las reducciones a la ayuda interna que distorsiona el comercio, y menciona el planteo de la FAO como nueva era del comercio agrícola mundial.
No ha sido fácil para los autores el ordenamiento del texto, porque en cada caso, de inmediato, plantearon el impacto directo en la producción argentina y acertaron en el diseño con los recuadros que resumen. También tienen el mérito de haber puesto con honestidad -en obra inédita- lo que conocen de las políticas de protección y subsidios para favorecer al lector -con sólida bibliografía- en un tema espinoso de las relaciones internacionales. Sobre el que no hacen recomendaciones, con la humildad de los que estudian y publican, para no encontrarse con las manos vacías. (c) LA GACETA
Lo más popular







