Los vínculos entre la civilización y la barbarie

Por Jorge Estrella. ENSAYO.

03 Diciembre 2006
Morin es pensador, más que historiador. De modo que el título de este libro no debe equivocar al lector. En él sostiene algunas tesis que procuraré formular apretadamente:
1) La desmesura demencial aparece hace unos ocho mil años, cuando la revolución agraria permite crear Estados, grandes religiones, ejércitos. Conquistas territoriales, esclavización, masacres, pillajes y violaciones nacen con las civilizaciones históricas y son mínimas en las sociedades arcaicas.
2) La barbarie no sólo nace con la civilización: la integra y eventualmente esa barbarie genera civilización. Tal ocurrió, por ejemplo, con el imperio romano: sojuzgó a Grecia, pero la cultura griega se infiltró en el nuevo imperio. Morin recuerda que Simone Weil preveía un triunfo de los nazis en la Segunda Guerra Mundial. Ella pensó que dos siglos después habría un florecimiento cultural semejante al del imperio romano. A pesar de esa previsión suya, Simone Weil se involucró en la Resistencia (p. 20). Morin, en cambio, reconoce que en 1942, a los 21 años, "conocía ya los peores aspectos de la URSS... Hoy no puedo apartar la idea de que la Unión Soviética quizá habría podido hacer florecer, con el tiempo, los ideales y fermentos de civilización que su barbarie había ahogado en un comienzo" (p. 21).
3) El monoteísmo judío, el cristiano después y finalmente el islámico, conformaron cada cual una barbarie propia, fundada sobre "el monopolio de la verdad de su revelación".
4) Las naciones europeas (España, Francia, Portugal, Inglaterra), a diferencia de los imperios (el imperio romano o el austrohúngaro, por ejemplo, respetaron la libertad religiosa) se construyeron "sobre la base de una purificación religiosa" (judíos y musulmanes, en España, por ejemplo, fueron obligados a elegir entre la conversión y la expulsión en 1492). Pero esas mismas naciones supieron producir el antídoto contra la barbarie cuando surgió desde la Ilustración un nuevo ideal de nación: integradora de etnias diferentes, laicas, etcétera.
5) "Ninguna ?lógica? del marxismo mismo o del leninismo, tampoco debía conducir obligatoriamente a la barbarie totalitaria. El totalitarismo no era previsible" (p. 85). ¿Qué razones propone Morin para defender esta idea? Que Lenin aspiraba a la supresión del Estado. Como se notará, la ideología del marxismo impide ver al mejor ojo.
El libro merece leerse por la importancia del tema, por la atinencia de los enfoques, porque nos obliga a revisar nuestras creencias sobre los vínculos entre civilización y barbarie. (c) LA GACETA

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