Una "activa resistencia cultural por las letras"

Por José Mario Azar. El libro de Patricia Leyack propone, como respuesta política, un diálogo creativo con psicoanalistas, literatos, poetas y narradores.

03 Diciembre 2006
Fines de 2001, un país acorralado, al borde del abismo, con el consiguiente efecto de arrasamiento de subjetividad, de creatividad, que esto conlleva. A esta perversa propuesta la psicoanalista Patricia Leyack le opone "una activa resistencia cultural por las letras", como una respuesta política diferente: encontrarse en un diálogo creativo con psicoanalistas, literatos, poetas y narradores. Encuentros que traten de poner en evidencia el "tratamiento que cada uno de estos discursos hace de la dramática humana".
Transmitir qué enseña la literatura a los psicoanalistas, así como qué puede decir el psicoanálisis de la literatura, o cómo se sirve de ella en la transmisión y en la clínica.
Respuesta e interrelación que nace con el mismo psicoanálisis. Freud "respondió" con Psicología de las masas y Moisés y la religión monoteísta al nacimiento y crecimiento del nazismo, e interrogó a Leonardo Da Vinci, al Moisés de Miguel Angel, La Gradiva de Jensen, Edipo y Hamlet, sus preferidos.El intento, que logra ampliamente la autora, es en un ciclo de siete reuniones, encontrar la literatura y el psicoanálisis, "leyendo a la letra", convirtiendo al personaje en sujeto y leyendo el texto a partir del marco que ofrece la obra, aprendiendo así lo que el artista transmite. Ventana que se abre al oyente-lector para que en singular subrayado un nuevo texto aparezca.
En el primer encuentro, la escritora Sylvia Iparraguirre analiza un relato clínico del psicoanalista Ricardo Estacolchick, escuchándolo como un relato de ficción, como un cuento, tal como Freud nos cuenta sus historiales -por algo recibió el premio Goethe de literatura-, y la psicoanalista Leyack lee a la letra un cuento muy apropiado para la amenazante realidad que vivía el país, "Casa tomada", de Cortázar. Culmina este primer encuentro preguntándose mutuamente ¿qué motiva la escritura en un analista y qué en un escritor? ¿Cuál es el lugar de la verdad y la ficción en ambos? Sin desperdicio.
En el segundo capítulo-encuentro la autora cuenta a los oyentes-lectores qué es una lectura a la letra en psicoanálisis, como pie para que la narradora oral y actriz Josefina Darriba relate nada menos que Emma Zunz de Borges y el psicoanalista Isidoro Veght ajustándose a la letra lea el relato, poética, teatral y analíticamente, como nos tiene acostumbrados a los que frecuentamos sus escritos.
La psicoanalista Cristina Marrone, cual hábil y sutil narradora, cuenta acerca de los recursos de la literatura infantil, del "juego-cuento", en la clínica psicoanalítica con niños. Juego-cuento que produce un ámbito de ficción que pacifica y al establecer un "como si" genera un "borde familiar", el de una ilusión que "religa" y por otro un "borde estético"; el de una ilusión que "desliga".
A esta altura del libro el oyente-lector ya es "como si" fuese parte del ciclo.
La literatura y la clínica en Hamlet trenzan a Patricia Leyack y Santiago Kovadlof, pareja en la vida real, en un amistoso y muy inteligente diálogo, anudando literatura, psicoanálisis y poesía, "transparentando los conflictos eternos del hombre".
La narradora oral Ana María Bovo cuenta, a través de un cuento, cómo la narradora interviene sobre el texto, y Leyack, cómo el psicoanalista, al intervenir sobre el texto, discurso, de su analizante, produce con su lectura-escucha un nuevo texto, lo mismo pero diferente.
Con el poeta Rafael Felipe Otariño dialoga sobre poesía y psicoanálisis. Sobre el vacío se construye decimos en psicoanálisis y es donde los poemas se gestan. "Las palabras son su trabajo y al mismo tiempo su obra", define tanto al escritor, al poeta, al psicoanalista. Palabras que generan obras en el poeta y que obran en un análisis intentando generar efecto poético en una vida tomado por la repetición de lo mismo, por lo parasitario del goce. "El efecto poético desarticula y abre" "Cifrar la interpretación en clave poética es nuestra manera de ser poetas".El desperfecto de F. Durrenmatt es el cuento que el psicoanalista Daniel Zimmerman interroga a la letra en el último de los encuentros. El público, la responsable del libro y en este caso el lector quedan "capturados en la obra...".
En síntesis: Lacan recuerda que los artistas, los creadores, están un paso más adelante del analista, pero en este libro-encuentro parecen ir de la mano, poetas hablando como psicoanalistas y psicoanalistas como poetas llevan al lector a un muy agradable e inteligente paseo por los principales conceptos de la literatura, la poesía, el psicoanálisis. Acto de lectura y escritura es tanto la literatura como el psicoanálisis y comparten el intento de liberar al hombre de los encierros propuestos por otros hombres, creando un espacio de ilusión donde la "solución" sea posible. Parafraseando al mejor lector de Freud: "Si no somos mejores seres humanos (analistas dice Lacan) es porque no somos suficientemente poetas". Poetas en el sentido de hacer resonar las palabras en más de un sentido, en poder leer de otro modo y de otro modo "en producir efectos de sentido que perforen el saber consolidado". De eso trata esta obra.
Muy recomendable para los amantes de la cultura, para los atravesados por el psicoanálisis y para aquellos a quienes se les atraviesa esta manifestación de la cultura. (c) LA GACETA

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