Actualizada edición de la lúcida "Historia de los judíos argentinos"

Por Elisa Cohen de Chervonagura. HISTORIA.

26 Noviembre 2006
Quienes trabajamos con los discursos de la historia, nos movemos en zonas lindantes con procesos personales y por eso hay textos que inducen a una reescritura de la propia interioridad, un doble viaje en el que no sólo se despliegan historiografías particulares sino que se incorporan verdaderas lecciones de vida, con sus desarraigos y encuentros.
La tercera edición de Historia de los Judíos Argentinos (con apéndices actualizados) del escritor, periodista e investigador Ricardo Feierstein, muestra en los distintos vaivenes del proceso inmigratorio judío en nuestro país, tanto las luces del trabajo creativo como las sombras proyectadas por la persecución y el antisemitismo que, como lacra social, afectan a todos los argentinos.
Cabe entonces que nos preguntemos ¿desde cuándo hay presencia judía en Argentina?
La primera oleada inmigratoria se ubica en 1890, si bien el autor rastrea también las verdades y mitos que rodean al judaísmo desde la llegada de Colón; y en este largo proceso, para Feierstein la migración judía pasa a ser un verdadero espejo de la propia historia nacional, una especie de catalizador de tensiones y encuentros sociales, al punto que entre la primera edición del libro (Planeta, 1993) y la actual (Galerna, 2006) los atentados sufridos en territorio nacional constituyen hechos cruciales de tal gravedad que sus consecuencias todavía hoy son impredecibles.Así el texto tiene un gran atractivo, ya que además de la investigación rigurosa en fuentes auténticas, se presentan testimonios personales que no se agotan en la simple recopilación anecdótica, junto a una amena selección de material gráfico, que le permite al autor tejer una invisible urdimbre organizada y clara que vincula toda su investigación.
En efecto, reconstruir el pasado de nuestro país en el que el trabajo intenso, la solidaridad comunitaria y la actitud ética fueron una constante de las distintas bases migratorias que arribaron a Argentina, es un verdadero desafío, ya que implica también analizar el perfil acabado de una historia que sustenta una cultura construida gracias a un proceso silencioso y profundo. Por eso, y a manera de un "collage" se presenta entonces junto con un impresionante caudal informativo, también la historia diaria, mínima y silenciosa buscando una síntesis entre ser argentino y ser judío.
Hay también en el volumen un minucioso rastreo del contexto histórico nacional e internacional que sirve para justificar y entender diferentes decisiones de vida que tienen que ver con los acontecimientos y con los protagonistas, y este es otro mérito del autor, ya que la bibliografía consultada es apropiada, abundante y actualizada.Así, a lo largo de estas páginas, se hace la pintura justa de una mentalidad y un respeto por la vida materializado, por ejemplo, en el amor por el trabajo agrícola, los animales, la tierra y sus frutos, actitud muy característica de esa generación de inmigrantes que, conocidos como los "gauchos judíos", quedaron inmortalizados en la literatura nacional.
Por otra parte, en la organización del testimonio, especialmente en el atentado a la AMIA, el autor se revela como un observador sagaz y profundo que desgrana sus reflexiones mientras va desplegando el proceso de investigación, tomando diversas fuentes tales como medios de comunicación comunitarios y generales, estudios cuantitativos o investigaciones sociológicas.
De esta manera, creo que estas páginas honran la memoria de los ausentes, y fundamentan y orientan el accionar de los presentes, ya que otro mérito del volumen es que se utiliza un estilo de lengua ágil y lúcido que funciona como hilván evocador y a la vez cimentador, y de esta manera la palabra es más fuerte que el olvido, ya que trasciende por el recuerdo y la emoción, se mezcla con el afecto y supera los siglos. (c) LA GACETA

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