Aquellas escritoras románticas de la Argentina

Por Carmen Perilli. ENSAYO.

26 Noviembre 2006
Este libro es un vasto y sólido ensayo acerca del tema realizado por la investigadora Graciela Batticuore, en el que se aborda la obra de las escritoras románticas argentinas como Juana Manuela Gorriti, Juana Manso, Eduarda Mansilla y Mariquita Sánchez, figuras fundacionales dentro de la historia de la escritura de mujeres en nuestro país. Resulta inevitable, para dar cuenta de este meduloso trabajo, tener en cuenta su escritura.En el primer capítulo -"Sueños y dilemas de la generación romántica"- se refiere al imaginario romántico en general y trabaja representaciones y prácticas vinculadas a libros y a lectores.
Analiza las ideas de la generación del 37 centrándose en la postura de los hombres: Sarmiento, Alberdi, Mármol y Echeverría con relación a la lectura, especialmente los programas dirigidos a la incorporación a la nueva sociedad de las mujeres. Nos muestra la distancia que observan entre pueblo y público y el modo en que estos pensadores, en especial Sarmiento, buscan a través de la prensa y de sus libros mover a los sectores subalternos -entre ellos a las mujeres- hacia una mayor instrucción. La estudiosa realiza un exhaustivo detalle de las polémicas y debates acerca del tema, así como de la función que se adjudica a libros y lecturas, marcando la importancia del folletín. Hombres que piensan en la ilustración femenina, en una mujer letrada pero no escritora; formada para compartir la aventura del conocimiento como compañera pero no protagonista directa, Graciela Batticuore revisa las primeras publicaciones destinadas y/o escritas por mujeres (La aljaba, La Argentina, El álbum de Señoritas), en las que se condena o se denigra a las escritoras llamándolas "ignorantes", "ambiciosas" y hasta "machas".
Un impecable análisis de la novela Amalia, de José Mármol, le permite leer las inscripciones de la ilustración femenina. En primer lugar, Amalia, como la lectora romántica, y la relación con Eduardo, como la de la típica pareja romántica unida por política, intelecto y pasión. Este ámbito sucumbe ante la barbarie rosista. Sin embargo, Batticuore no deja de señalar la importancia que la prensa tiene para Rosas y se refiere a la novella que escribió su hermana.La figura de Sarmiento le permite, además de desarrollar la relación del escritor con el público, su vinculación con las lectoras. Observamos la importancia de las mujeres en los salones en Chile y en Buenos Aires durante el período, y la función que se otorga a la lectura.Las escritoras se abren paso empleando diversas tretas para lograr un espacio dentro del campo intelectual. En muchas de ellas encontramos un conflictivo pasaje entre la escritura y la publicación.
El segundo capítulo -"Modalidades y fantasmas de la autoría femenina"- trabaja el paso de la lectora a la escritora señalando tres tipos de máscaras usadas en este acceso a la pluma: la autoría escondida o el anonimato que, en muchos casos, da lugar al plagio, la impostación, la negación y la denegación. Por otro lado, la autoría exhibida con la demanda de la propiedad del texto, cuando la escritora puede convertirse en polemista aunque también ser considerada un monstruo causando escándalos y sufriendo injurias. En ese sentido opone la publicista independiente a la autoría tutelada. La última modalidad, la de la autoría intervenida, lleva a pensar las relaciones entre la autoría y el dinero así como el uso del nombre y la relación de la escritora con la leyenda nacional.
El capítulo "De la conversación a la escritura. Sobre cómo ser o devenir autora" está dedicado a Mariquita Sánchez de Thompson, que reina de modo indiscutido desde su salón. Los avatares de su protagonismo no la eximen de la censura así como su problemática vinculación con la propiedad de los escritos y el paso de la conversación al papel.
Eduarda Mansilla es "la escritora como intérprete cultural". Su figura nos remite a curiosas relaciones entre traducción y escritura. Responde a un modelo de autoría interceptada. Es una gran viajera, por Europa, Estados Unidos, tiene como interlocutores a los hombres del 80 -en especial su hermano Lucio- y su estrategia apuesta a un éxito hacia afuera, un éxito internacional.
Juana Manuela Gorriti representa el paso a la profesionalización de la escritora. Sus ficciones patrias encubren su autobiografía. Reivindica el papel de productora así como el oficio con conciencia del mercado. Se trata de un modelo de autoría censurada, siempre escandalosa. Gorriti escribe en su diario íntimo: "El honor de una escritora es doble, el honor de su conducta y el honor de su pluma". En la conclusión, Batticuore considera que es fundamental reubicar a las escritoras en la historia y la cultura a la que pertenecieron, teniendo en cuenta sus múltiples interlocutores así como sus diálogos con la literatura americana y europea.
La investigadora arma un recorrido basado en un gran manejo de fuentes con una solidez infrecuente unida al bagaje teórico. La amenidad permite que el lector realice un recorrido placentero por estos tópicos. La literatura, la crítica y la historia cultural dan cuenta de un tiempo fascinante en el que, en el mismo acto en que se diseña una nación, se lucha por el poder interpretativo. (c) LA GACETA

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