26 Noviembre 2006 Seguir en 

El autor de "El pelotudo argentino" y "Así no hay cuerpo que aguante" continúa en esta obra la tónica de las dos anteriores: el lenguaje coloquial o callejero y la búsqueda de la identificación del lector por similitud con personajes o situaciones comunes. De esa manera, bajando líneas, logra mediante el humor y la vuelta ocurrente, captar la adhesión de potenciales compradores del libro.
De esa manera, Tratado sobre minas se presenta como un extenso catálogo conformado por la detallada descripción de 100 prototipos femeninos, desde la sagaz y atenta visión de Kostzer. Por sólo citar algunos de ellos, están descritas: la esposa, la rapidita para los mandados, la superada, la divorciada, la "fashion", la histérica, la vieja chota, la adicta al bricolage, la dejada, la modelo, la sabelotodo, la experta, la chismosa, la "new age", la machona, la producida, la provocadora, la intelectual, la amiga, la vividora, la pretenciosa, la mina al volante, la periodista, la mina estándar, la maniática de la limpieza. En otro grupo mejor tratado (casi con devoción, diría) figuran la madre, la hermana, la esposa (ya citada), la amante, la mujer de... y la precavida. Kostzer no busca el revanchismo ni realiza aparentemente ninguna catarsis al adentrarse en el campo de la psicología femenina. Para delinear los perfiles emocionales e intelectuales, los móviles o los motivos que llevan a las mujeres a actuar, a vestirse o a comportarse según las ve el autor, simplemente las observa y las describe con humor. Por mucho que haya evolucionado es indudable que el mundo continúa siendo mayoritariamente machista. Por este motivo, el lector, si es varón, no podrá sustraerse a la reacción jocosa y festejará las ocurrentes aseveraciones y/o descripciones de Kostzer. Si es mujer, en cambio, es previsible que reaccione de alguna de estas tres maneras: A) Se sentirá injustamente encasillada en las generales de la ley, y dirá probablemete "que las simplificaciones son injustas y odiosas". B) Sencillamente disentirá en muchos casos con el autor o C) Hará un mea culpa y se sentirá aludida.
Como variante, cuado trata el caso de la "mujer ideal", el libro trae una hoja para ser llenada por el lector, con 15 posibilidades propuestas por el autor (pág. 30 y 31). La inclusión de frases célebres alusivas (algunas popularizadas y otras no tanto) de autores como Poulain de la Barre, Oscar Wilde, Samuel Linning, Sor Juana Inés de la Cruz, Pablo Neruda, Cocó Chanel, Victor Hugo, Henry-Louis Mencken, Alexis Carrel, W. Faulkner y Michel E. de la Montaigne, adornan la obra junto a vistosas ilustraciones.
En suma, un libro que permuta el alcance de valores literarios convencionales por una masiva llegada al público lector, distrayendo agradablemente en el intento, por la hilaridad lograda y por la ingeniosa y sagaz mirada de su autor. Deliberadamente paródico. Sutilmente reflexivo y jocoso dice Kostzer definiendo a las suegras: "Personaje absolutamente prescindible en el reparto de roles el día de la Creación. ¿O acaso Adán tenía suegra? Y vivía en el paraíso". (c) LA GACETA
De esa manera, Tratado sobre minas se presenta como un extenso catálogo conformado por la detallada descripción de 100 prototipos femeninos, desde la sagaz y atenta visión de Kostzer. Por sólo citar algunos de ellos, están descritas: la esposa, la rapidita para los mandados, la superada, la divorciada, la "fashion", la histérica, la vieja chota, la adicta al bricolage, la dejada, la modelo, la sabelotodo, la experta, la chismosa, la "new age", la machona, la producida, la provocadora, la intelectual, la amiga, la vividora, la pretenciosa, la mina al volante, la periodista, la mina estándar, la maniática de la limpieza. En otro grupo mejor tratado (casi con devoción, diría) figuran la madre, la hermana, la esposa (ya citada), la amante, la mujer de... y la precavida. Kostzer no busca el revanchismo ni realiza aparentemente ninguna catarsis al adentrarse en el campo de la psicología femenina. Para delinear los perfiles emocionales e intelectuales, los móviles o los motivos que llevan a las mujeres a actuar, a vestirse o a comportarse según las ve el autor, simplemente las observa y las describe con humor. Por mucho que haya evolucionado es indudable que el mundo continúa siendo mayoritariamente machista. Por este motivo, el lector, si es varón, no podrá sustraerse a la reacción jocosa y festejará las ocurrentes aseveraciones y/o descripciones de Kostzer. Si es mujer, en cambio, es previsible que reaccione de alguna de estas tres maneras: A) Se sentirá injustamente encasillada en las generales de la ley, y dirá probablemete "que las simplificaciones son injustas y odiosas". B) Sencillamente disentirá en muchos casos con el autor o C) Hará un mea culpa y se sentirá aludida.
Como variante, cuado trata el caso de la "mujer ideal", el libro trae una hoja para ser llenada por el lector, con 15 posibilidades propuestas por el autor (pág. 30 y 31). La inclusión de frases célebres alusivas (algunas popularizadas y otras no tanto) de autores como Poulain de la Barre, Oscar Wilde, Samuel Linning, Sor Juana Inés de la Cruz, Pablo Neruda, Cocó Chanel, Victor Hugo, Henry-Louis Mencken, Alexis Carrel, W. Faulkner y Michel E. de la Montaigne, adornan la obra junto a vistosas ilustraciones.
En suma, un libro que permuta el alcance de valores literarios convencionales por una masiva llegada al público lector, distrayendo agradablemente en el intento, por la hilaridad lograda y por la ingeniosa y sagaz mirada de su autor. Deliberadamente paródico. Sutilmente reflexivo y jocoso dice Kostzer definiendo a las suegras: "Personaje absolutamente prescindible en el reparto de roles el día de la Creación. ¿O acaso Adán tenía suegra? Y vivía en el paraíso". (c) LA GACETA
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