Análisis de libros y no del asunto real

Por Jorge Estrella. Con demasiada crítica de significaciones.

01 Octubre 2006
En 270 páginas densas el autor examina la extensa bibliografía sobre el asunto (Aron, Arendt, Durkheim, Marx, Lévi-Strauss, Godelier, Althusser, Shaff, Engels, Marcuse, entre otros.
Las vinculaciones de la ideología con el totalitarismo, el enmascaramiento, la dominación, la religión, el fetichismo, la violencia, el terrorismo de Estado, su encarnación histórica en el comunismo soviético, el nazismo y el fascismo son estudiadas por el autor detenidamente a través de los autores que se ocuparon del tema. A tal punto el profesionalismo filosófico de Capdevila cabalga sobre la bibliografía (múltiple, divergente, contradictoria) que el lector con frecuencia no sabe si el blanco de la indagación es el fenómeno ideológico o las múltiples teorías en juego para interpretarla.
Se me dirá, ¿acaso hay otro modo de hacerlo? La práctica universitaria de las humanidades viene cumpliendo ese estilo de trabajo, donde el asunto real a estudiar es reemplazado por el análisis de los libros que se han ocupado del tema. Vale la pena destacar que la mejor ciencia no practica dicho estilo: su blanco es siempre un aspecto de la realidad, no las opiniones que los científicos han emitido sobre él.
Otro rasgo notorio del texto -y estrechamente vinculado al anterior- es el modo en que critica el autor las interpretaciones estudiadas. El hábito saludable de eliminar la vaguedad de los términos y fijar un significado preciso para ellos puede volverse contra esa claridad buscada, justamente. Cuando la crítica de las significaciones se lleva tan lejos, como aquí, uno siente un aire enrarecido donde casi no se sabe de qué se habla. Por ejemplo, ¿es tan importante pretender claridad final sobre si la religión es la "matriz" de toda ideología o si, a la inversa, la ideología es el sustrato y la religión sólo una de sus expresiones? (p. 184). Sobre un asunto de tal magnitud es inútil sumar opiniones de autores. Sencillamente no hay un conocimiento disponible. Y si él aparece, sin duda no provendrá de los análisis filosóficos en uso.
Las limitaciones que señalo son también el fuerte del libro que comento: el lector quedará debidamente informado sobre las dificultades para obtener una definición nítida y convincente sobre el concepto de ideología, lo mismo que sobre las interpretaciones de autores que se ocuparon de ella. (c) LA GACETA

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