Una obra que instruye y entretiene a la vez

Por Pedro J. Farías. Estampas breves de las grandezas y debilidades de personajes del pasado nacional, escritas con dote literaria y con experiencia.

01 Octubre 2006
Aprecié al autor por la generosidad con que publicaba mis artículos en "La Capital", de Rosario. Pero a la vez seguía sus relatos históricos y su conducción de la Academia Nacional de la Historia, donde prosigue una colaboración asidua y notable.
Este libro instruye y entretiene a la vez. Puede leerse como una novela, porque los historiadores deben amenizar. Recuerdo una semblanza publicada en "La Nación" por Miguel Angel Cárcano sobre mi antepasado José Javier Díaz. Lo llamé a Buenos Aires para agradecerle y preguntarle de qué fuentes había derivado tantos rasgos. Me respondió: Pero Pedro, ¿no sabes que el historiador se vale de su fuente pero debe amenizar el relato?
Creo que es el caso de De Marco, pero con una prudencia exquisita. Tanta amenidad no se logra sin gran dote literaria y sin experiencia. Como dice "son estampas breves con las grandezas y debilidades de personajes del pasado nacional que van desde la independencia hasta las primeras décadas del siglo XX". Se trata de enlazar armoniosamente la historia con la aventura...
Son casi ochenta estampas, de gran variedad, imposible de resumir. Todo tiene su humor o su curiosidad, como Sarmiento en la historia de los uniformes militares, o el grado de gran Mariscal para Rosas, o la muerte de Moreno, o "mujeres de robar y matar", o las andanzas de fray Fortunato, o el servicio militar obligatorio. Tengo para mí que a través de hechos curiosos, imprevisibles o tragicómicos se revela el carácter argentino. Por eso el lector le prestará atención sin perjuicio de entretenerse y olvidar las contingencias actuales, para recobrarlas en el sosiego procurado por la lectura que lo aleja sólo momentáneamente de la realidad actual.
El inglesito Fotheringham demuestra su coraje, fray Fortunato evangeliza a los indios en los fortines del Chaco, los que iban a las milicias para después lucir su uniforme pero volvían enfermos y envejecidos, los médicos que vacilaban en matar, los jefes que presienten su muerte en las trincheras de Curupaytí... En unos minutos de atractiva lectura uno incorpora conductas a veces curiosas o previsibles para pensar. Pensar la historia nos compromete con la patria para hacernos responsables de su muerte.
Agradecemos a De Marco haber volcado todo su valimiento en este libro que hará historia. (c) LA GACETA

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