Carta de pesadumbre

ADDENDA. Por Samuel Schkolnik (Tucumán).

24 Septiembre 2006
Querida Génie:
Le ruego disculpe mi torpeza y siga considerándome su amigo (1). Si yo hubiera consultado mi experiencia, habría encontrado, en el vínculo entrañable que me liga a usted desde hace tantos años, un decisivo mentís de la afirmación según la cual no cabe la amistad entre hombres y mujeres. Pero no consulté mi experiencia; en vez de eso, me embarqué en gruesas generalizaciones que me condujeron a decir lo que no hubiera querido haber dicho. He sido injusto con usted y con algunas otras personas, lo que me tiene contrito y apesadumbrado. Sólo me resta esperar que esas personas -pero sobre todo usted, Génie- acepten esta declaración de mi error, esperanza que no puedo abrigar sino con el manto de la amistad.

NOTA:
1) Ver "De la amistad" de Samuel Schkolnik y "De la amistad y las mujeres" de María Eugenia Valentié, en LA GACETA Literaria del 17 de setiembre pasado.

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