24 Septiembre 2006 Seguir en 

Desde el ya clásico Las letras de Borges, de la escritora e investigadora Sylvia Molloy, y otros textos relativamente contemporáneos, la obra de nuestro clásico literario dispara asociaciones, derivas y especulaciones en múltiples direcciones por parte de la crítica. La cábala, la metafísica, la filosofía oriental, el nominalismo, son algunas de las disciplinas que hicieron pareja con su nombre. Tanto unas como otras designan más que el carácter ocasional o definitivamente superficial o frívolo de algunos críticos, la complejidad de un pensamiento y una escritura que siempre despierta nuevos interrogantes e invita a revisitar antiguas tesis y en ocasiones a activar polémicas clausuradas.
Si la calidad de una obra se mide por los recorridos que genera, es indudable que Borges es uno de los nombres menos discutidos de la literatura occidental de la segunda mitad del siglo XX. En el caso de Guillermo Martínez, desde el título queda claro que su propósito es mostrar los ecos y resonancias de las matemáticas en los textos borgeanos. Pero, como el libro es una antología de una serie de clases dictadas en el Malba y de artículos publicados en los diarios Clarín, Página/12 y La Nación, tiene un tono que le permite atravesar diferentes capas y llegar tanto a lectores formados como a los relativamente informados. En los textos, el autor se dedica a investigar el vínculo estrecho entre la literatura y la matemática, busca aquellos aspectos y problemas de esta disciplina presentes en la obra de Borges, e indica cómo sus cuentos, su estilo y su estética están unificados por un mismo mecanismo de abstracción y estructuración lógica. El autor señala que su objetivo es tratar de vincular los elementos de matemática con elementos de estilo de Borges, y aclara que se tratará de "una vinculación no temática sino estilística". Sostiene que los textos donde se ven con más claridad las ideas matemáticas son, entre otros, los cuentos "El disco", "El libro de arena", "La biblioteca de Babel", "La lotería de Babilonia", etcétera; los ensayos ?La perpetua carrera de Aquiles y la tortuga", "Avatares de la tortuga", "El idioma analítico de John Wilkins", "La doctrina de los ciclos" y algunos más.
Pero de todos los temas hace hincapié en tres que aparecen en "El Aleph": el infinito o los infinitos en los que el todo no es mayor que la suma de las partes; el universo o Dios como esfera con centro en cualquier punto; y el tercero es la "paradoja de la magnificación", que ocurre en algunas ficciones "cuando Borges construye mundos que son muy vastos, abarcatorios, y que terminan por incluirlo a él mismo -no a los lectores- en su ámbito".
El conjunto se presenta como una interesante y sugestiva perspectiva para acercarse al clásico de nuestra lengua y nuestras letras, con una prosa coloquial y clara que permite aprender y disfrutar, porque las páginas se pasan con la prontitud que concede lo liviano y ameno, pero no por eso superficial. (c) LA GACETA
Si la calidad de una obra se mide por los recorridos que genera, es indudable que Borges es uno de los nombres menos discutidos de la literatura occidental de la segunda mitad del siglo XX. En el caso de Guillermo Martínez, desde el título queda claro que su propósito es mostrar los ecos y resonancias de las matemáticas en los textos borgeanos. Pero, como el libro es una antología de una serie de clases dictadas en el Malba y de artículos publicados en los diarios Clarín, Página/12 y La Nación, tiene un tono que le permite atravesar diferentes capas y llegar tanto a lectores formados como a los relativamente informados. En los textos, el autor se dedica a investigar el vínculo estrecho entre la literatura y la matemática, busca aquellos aspectos y problemas de esta disciplina presentes en la obra de Borges, e indica cómo sus cuentos, su estilo y su estética están unificados por un mismo mecanismo de abstracción y estructuración lógica. El autor señala que su objetivo es tratar de vincular los elementos de matemática con elementos de estilo de Borges, y aclara que se tratará de "una vinculación no temática sino estilística". Sostiene que los textos donde se ven con más claridad las ideas matemáticas son, entre otros, los cuentos "El disco", "El libro de arena", "La biblioteca de Babel", "La lotería de Babilonia", etcétera; los ensayos ?La perpetua carrera de Aquiles y la tortuga", "Avatares de la tortuga", "El idioma analítico de John Wilkins", "La doctrina de los ciclos" y algunos más.
Pero de todos los temas hace hincapié en tres que aparecen en "El Aleph": el infinito o los infinitos en los que el todo no es mayor que la suma de las partes; el universo o Dios como esfera con centro en cualquier punto; y el tercero es la "paradoja de la magnificación", que ocurre en algunas ficciones "cuando Borges construye mundos que son muy vastos, abarcatorios, y que terminan por incluirlo a él mismo -no a los lectores- en su ámbito".
El conjunto se presenta como una interesante y sugestiva perspectiva para acercarse al clásico de nuestra lengua y nuestras letras, con una prosa coloquial y clara que permite aprender y disfrutar, porque las páginas se pasan con la prontitud que concede lo liviano y ameno, pero no por eso superficial. (c) LA GACETA
Lo más popular







