"O burro o barra". A propósito de un artículo de Carlos Escudé

POLEMICA I. Por Carlos Duguech (Tucumán). Sería provechoso que se difundiera el contenido de las resoluciones de la ONU, para que se comprenda la raíz verdadera del conflicto israelo-palestino. Si Israel hubiese cumplido lo ordenado por ellas, de acuerdo con su obligación de miembro pleno, hoy existirían dos Estados, Israel y Palestina, con fronteras reconocidas internacionalmente.

24 Septiembre 2006
No es que nos ponemos de acuerdo con el doctor Escudé, asiduo colaborador de LA GACETA Literaria. Ocurre que cada vez que el ex profesor de Oxford y de Harvard vuelca sus conocimientos en el análisis de las recurrentes crisis en el Medio Oriente me siento convocado a formular observaciones que estimo necesarias y que espero sean acogidas en las prestigiosas páginas de LGL.(1)
A propósito del título de esta nota ("O burro o barra") lo traigo desde la querida memoria de un amigo madrileño (2) que vivió por mucho tiempo en Tucumán. No había alternativas para él que esas dos ante cualquier asunto dudoso. Maniqueísmo de entrecasa, se simplificaban a ese extremo las cuestiones. Escudé hace similar ejercicio. Es su "marca", por lo recurrente de esa modalidad analítica.
Cuando el 12 de julio se inician las acciones bélicas entre las fuerzas armadas de Israel y las milicias de Hezbollah, el Consejo de Seguridad (ONU) "a fin de asegurar acción rápida y eficaz por parte de las Naciones Unidas" (artículo 24 de la Carta) se permite deliberar durante 30 días mientras mueren civiles, entre ellos niños y sus madres. EE.UU. y Francia, al fin, consiguen diseñar una resolución que no tiene plazos, ni precisiones, sólo porque no se quiso poner en evidencia (preocupación de Bush) la política israelí de arrasar el Líbano. Morosidad irritante sólo entendible a la luz de darse cuenta de la ventaja que EE.UU., dueño del veto, quería otorgarle a su inconmovible aliado en la zona para alcanzar ocupaciones territoriales que necesitaba el ejército israelí en el sur libanés, previo a un "alto al fuego".
Luego de un análisis parcializado de la Resolución 1.701 ("alto al fuego", del 11/08/06) el analista Escudé subraya citas incompletas. A la vez plantea un apocalíptico dilema: "Por ahora (Israel) es el único con armas atómicas en la región y su defensa de ultima ratio es nuclear". Conmociona que tan llanamente se consienta la factibilidad de semejante actitud bélica sin decir otra cosa que su defensa sea esa, nada menos, la nuclear. Sigue diciendo: "frente a la amenaza de ser avasallado por fuerzas convencionales, podrá contestar con armas de destrucción masiva. Pero en cuanto se produzca una paridad estratégica en este campo (con Irán), Israel probablemente esté perdido". Premoniciones "escudeanas". Tal como el "burro o barra" de mi recordado amigo madrileño. No vislumbra otras alternativas que esas dos. ¿Pensó acaso que Israel suscribió el Tratado de No proliferación Nuclear? ¿Leyó las advertencias de los científicos (3) sobre lo que sobrevendría a un ataque nuclear, aun para el propio atacante?Volviendo a lo del análisis parcializado de la Resolución 1.701, cito lo que está escrito en el punto 18: "Recalca (el CS) la importancia y la necesidad de lograr una paz amplia, justa y duradera en el Oriente Medio, basada en todas sus resoluciones pertinentes, entre ellas sus resoluciones 242 (1967), del 22 de noviembre de 1967, 338 (1973), del 22 octubre de 1973, y 1515 (2003), del 19 de noviembre de 2003".
Veamos qué indican esas resoluciones, las que, conforme a la Carta de la ONU (art. 25), son vinculantes para los Estados parte. Israel lo es desde 1949: la 242 ordena, el "retiro de las fuerzas armadas israelíes de los territorios que ocuparon durante el reciente conflicto" (la "Guerra de los Seis Días"). La 338 reitera "la aplicación de la resolución 242 (1967)... en todas sus partes". Y, finalmente, la 1515 (2003) "Exhorta a las partes a que cumplan las obligaciones (cita las resoluciones 242 y 338) que les incumben en virtud de la Hoja de ruta en cooperación con el Cuarteto (de Madrid, 1991) y a que hagan realidad la visión de dos Estados (Israel y Palestina) que vivan uno junto al otro en paz y seguridad".
Sería de mucho provecho que se difundiera el contenido de estas resoluciones para que se comprenda la raíz verdadera del conflicto israelo-palestino. Si Israel hubiese cumplido como era (y sigue siendo) su obligación de miembro pleno de la ONU lo ordenado por esas resoluciones, hoy existirían dos Estados: Israel y Palestina, con fronteras reconocidas internacionalmente. Y nada sabríamos de Hamas ni de Hezbollah, organizaciones que se originan y crecen en resistencia a la ocupación militar israelí, dando en la historia razón al principio físico que establece que donde hay una acción surge espontáneamente una reacción. Claro que hace falta, además, para esta comprensión de la que hablamos, esforzarse por ejercer la honestidad intelectual de no dejar zonas grises, que no convienen al discurso.

NOTAS
1) Ver "Israel. Un predicamento desolador" en la LGL del 3/9/06.
2) Don Ramón Sepúlveda.
3) "El frío y las tinieblas" (el Mundo después de una guerra nuclear) Carl Sagan y otros. Alianza Editorial-Madrid (1986).

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