17 Septiembre 2006 Seguir en 

"Siempre he intentado rasgar el alma, emocionar a quien me escuche. Producirle efectos directos en su corazón, en su alma, para movilizarlo y que encuentre respuestas. Tengo total seguridad de que el que está bajoneado puede mejorar. Muchas veces la música puede ayudar a los demás". Luis Alberto Spinetta es uno de los grandes creadores del rock nacional. En 1968, con tres de sus compañeros del colegio, Emilio del Guercio (bajo), Edelmiro Molinari (guitarra) y Rodolfo García (batería), conformó el grupo "Almendra", que abrió nuevos caminos en la música popular, principalmente por sus letras diferentes, cargadas de metáforas. "Sueña un sueño despacito entre mis manos hasta que por la ventana suba el sol... Cuando todo duerma te robaré un color", dice la canción "Muchacha", convertida en un clásico hace ya varios lustros, o "Laura, pobre tu dolor, se cayó de una oración...", expresa en "Laura va".
"Martropía" se denomina esta larga conversación con Spinetta que realizó el periodista Juan Carlos Diez. El autor define de martropía el estado de ensueño producido por la visión súbita de puentes amarillos y el vértigo que sobreviene al cruzarlos.
A lo largo de la entrevista, el músico bucea en su creatividad, cuenta numerosas anécdotas, se refiere a la génesis de muchas de sus canciones que reflejan su rica personalidad; a la relación con sus hijos y sus padres; a su fugaz experiencia con el ácido lisérgico. El mismo músico define las constantes en sus canciones: el sol, los andenes, las esperas bajo la lluvia. "Hay otros momentos en los que soy una cámara que va viendo cosas... que filma muchas veces y que recoge imágenes en la profundidad", afirma y considera que "el talento es el hombre en libertad, nace en cualquier persona que se sienta capaz de volar con sus ideas". Spinetta habla de la gran influencia que ejercieron sobre él Los Beatles y algunos jazzeros, de su admiración por Jimi Hendrix, Astor Piazzolla, Georges Bataille y Antonin Artaud.
"Piazzolla fue muy duro con nosotros porque, para él, éramos todos orejeros. ?Spinetta se dispersó como las aspas al viento?, dijo una vez. Que al principio pintaba bien, pero que después me había ido a cualquier parte. Quizá haya algo de cierto en sus declaraciones, pero por más que haya dicho cualquier cosa de mí, siempre lo admiré. Una vez me invitó a tocar... Tuve la oportunidad de aclararle telefónicamente que no me sentía para estar al lado de él en un escenario porque yo no sabía escribir ni leer música. La sola idea de estar con él en un concierto me hubiera paralizado. Me lo perdí", relata Spinetta, quien le dedicó a Piazzolla el premio Sadaic a la trayectoria, que recibió en 1991.
Es muy interesante seguir el proceso de Spinetta en el armado de sus canciones. "Mucha de mi música tiene paz, pero mi alma es muy perturbada... Lo que me gusta es que la canción me sorprenda por sí misma... La canción tiene un filtro cada vez más exigente. Cuando vence toda esa barrera de aburrimiento, todo lo que rebotó en mi cabeza musical, aparece una tonada o algo en la estructura de los tonos o algo que es la nueva canción... Una vez que tengo unos acordes buenos escribo: ?Yo sólo espero ser la nube que propicie tu lluvia?. Si llego a eso y encima le pongo una palabra que es un sonido nuevo para cantar, siento que estoy haciendo una nueva canción".
De manera original, Juan Carlos Diez parte de fragmentos de letras de Spinetta para efectuar sus preguntas e indagar en el interior del músico. En la parte final, transcribe las letras que han sido disparadoras de la charla y añade la extensa discografía. Para redondear este muy buen trabajo, tal vez le haya faltado al autor incluir en alguna parte una biografía pequeña del rockero que orientaría mejor a quienes no lo conocen. Spinetta se revela como un hombre profundo, cuyo interior está en constante ebullición tras la búsqueda musical y poética. No en vano es uno de los más destacados creadores de la música argentina. (c) LA GACETA
"Martropía" se denomina esta larga conversación con Spinetta que realizó el periodista Juan Carlos Diez. El autor define de martropía el estado de ensueño producido por la visión súbita de puentes amarillos y el vértigo que sobreviene al cruzarlos.
A lo largo de la entrevista, el músico bucea en su creatividad, cuenta numerosas anécdotas, se refiere a la génesis de muchas de sus canciones que reflejan su rica personalidad; a la relación con sus hijos y sus padres; a su fugaz experiencia con el ácido lisérgico. El mismo músico define las constantes en sus canciones: el sol, los andenes, las esperas bajo la lluvia. "Hay otros momentos en los que soy una cámara que va viendo cosas... que filma muchas veces y que recoge imágenes en la profundidad", afirma y considera que "el talento es el hombre en libertad, nace en cualquier persona que se sienta capaz de volar con sus ideas". Spinetta habla de la gran influencia que ejercieron sobre él Los Beatles y algunos jazzeros, de su admiración por Jimi Hendrix, Astor Piazzolla, Georges Bataille y Antonin Artaud.
"Piazzolla fue muy duro con nosotros porque, para él, éramos todos orejeros. ?Spinetta se dispersó como las aspas al viento?, dijo una vez. Que al principio pintaba bien, pero que después me había ido a cualquier parte. Quizá haya algo de cierto en sus declaraciones, pero por más que haya dicho cualquier cosa de mí, siempre lo admiré. Una vez me invitó a tocar... Tuve la oportunidad de aclararle telefónicamente que no me sentía para estar al lado de él en un escenario porque yo no sabía escribir ni leer música. La sola idea de estar con él en un concierto me hubiera paralizado. Me lo perdí", relata Spinetta, quien le dedicó a Piazzolla el premio Sadaic a la trayectoria, que recibió en 1991.
Es muy interesante seguir el proceso de Spinetta en el armado de sus canciones. "Mucha de mi música tiene paz, pero mi alma es muy perturbada... Lo que me gusta es que la canción me sorprenda por sí misma... La canción tiene un filtro cada vez más exigente. Cuando vence toda esa barrera de aburrimiento, todo lo que rebotó en mi cabeza musical, aparece una tonada o algo en la estructura de los tonos o algo que es la nueva canción... Una vez que tengo unos acordes buenos escribo: ?Yo sólo espero ser la nube que propicie tu lluvia?. Si llego a eso y encima le pongo una palabra que es un sonido nuevo para cantar, siento que estoy haciendo una nueva canción".
De manera original, Juan Carlos Diez parte de fragmentos de letras de Spinetta para efectuar sus preguntas e indagar en el interior del músico. En la parte final, transcribe las letras que han sido disparadoras de la charla y añade la extensa discografía. Para redondear este muy buen trabajo, tal vez le haya faltado al autor incluir en alguna parte una biografía pequeña del rockero que orientaría mejor a quienes no lo conocen. Spinetta se revela como un hombre profundo, cuyo interior está en constante ebullición tras la búsqueda musical y poética. No en vano es uno de los más destacados creadores de la música argentina. (c) LA GACETA







