Algo más sobre El Evangelio de Judas

ADDENDA por María Eugenia Valentié (Tucumán).

03 Septiembre 2006
El artículo de Enrique Prevedel "Judas y su traición", publicado en LA GACETA Literaria del domingo 27 como Addenda, sobre mi recesión del libro El Evangelio de Judas, me permite hacer algunas acotaciones. El texto comienza diciendo que mi nota "trae algunas imprecisiones y opiniones que sería conveniente enmendar".
Comencemos por las "imprecisiones": mis citas evangélicas están tomadas preferentemente del Evangelio de Juan. Hubiera sido imposible en una nota bibliográfica mostrar todas las versiones de los cuatro sinópticos, y además era en el de Juan donde se encontraban esos pasajes que me resultaban desconcertantes, porque no coincidían con la versión tradicional sobre la figura de Judas.
Prevedel se asombra de que encuentre desconcertantes pasajes como en el que Jesús dice a Judas que haga lo que tiene que hacer y que lo haga pronto, lo cual supondría un acuerdo previo entre Jesús y Judas. También se refiere a otro pasaje evangélico, el de la Ultima Cena, cuando Jesús habla de una próxima traición y señala a Judas sin nombrarlo y sin provocar ninguna reacción entre los demás discípulos.
Tampoco se explica claramente por qué era necesario que alguien tuviera que señalar a Jesús, puesto que El era un personaje público, que no se ocultaba y a menudo estaba rodeado de grandes multitudes. Y, ¿por qué, precisamente esa noche en que Jerusalén estaba lleno de gente y en la que Jesús había entrado triunfalmente, el domingo de Ramos, ante la aclamación de multitudes que celebraban sus fiestas religiosas? Pero Jesús en ese momento se encontraba sólo rodeado de sus doce discípulos.
Esa misma noche, Judas, que había sido descripto como un hombre desleal y lleno de avaricia, arroja los dineros que le habían entregado y se suicida. Esa misma noche, también, el principal de los discípulos de Cristo lo niega tres veces.En mi trabajo, me he apoyado en la autoridad de uno de los importantes especialistas del cristianismo primitivo: el católico irlandés John Dominic Crossan. En su libro "El nacimiento del cristianismo", considera el cuarto evangelio el más confiable puesto que, al ser el último escrito, tuvo la posibilidad de contemplar más tradiciones, recoger más datos y tener más posibilidades de investigación. Como sabemos, ninguno de los autores de los evangelios fue contemporáneo de Cristo.
Judas Iscariote venía de Judea; los demás apóstoles eran galileos. Creo que la demonización de Judas tuvo que ver con un proceso de discriminación: el antisemitismo que abarcó tantos siglos y tantas víctimas en la cultura de Occidente y que aún sigue existiendo en este mundo poblado de violencia.
En cuanto a la pretensión de Prevedel de "enmendar mis ideas", prefiero no contestar.

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