" LA PAGINA"

Por Lucía Piossek Prebisch, para LA GACETA - Yerba Buena (Tucumán).

27 Agosto 2006
Querido Daniel Alberto: Me pides unas líneas para recordar un nuevo cumpleaños de LA GACETA Literaria. (La Página... como sigo llamándola...). Pienso que me haces esta distinción por ser una de las más viejas colaboradoras. Sí, efectivamente, he venido colaborando en la Página casi desde los mismos comienzos, creo que allá por los años 49 o 50. Recuerdo muy bien el lugar limitado de la sección que creaste, dentro del cuerpo principal de la edición dominical. Allí, cómo tímidamente comenzaron a abrirse paso las primeras reseñas de libros, los primeros artículos breves. Pero recuerdo también, con sorpresa, cómo rápidamente la nueva sección fue imponiéndose por su calidad y cómo, más allá de los límites de la provincia, se comenzó a reconocer y respetar a su joven fundador y director. Es que no se trataba de una publicación cultural más: había allí un propósito, un proyecto claro: "Dessein -escribió una vez mi marido, Hernán Zucchi- nos desenclaustró a unos cuantos que vivíamos entregados denodadamente al cultivo de actividades académicas. Y nos brindó la Página para que se produjera la confluencia entre la esfera de las ideas, la de la Academia y la atenazante realidad que se nos hace presente en los medios de comunicación. El tiempo le ha dado la razón. Y el proyecto siguió creciendo hasta transformarse en lo que ahora brinda a los lectores, pues, siendo la Página una publicación de ?tierra adentro?, tuvo antes y tiene ahora contribuciones de todas partes. En ese sentido, como me lo aseguraba el entonces gerente de Emecé, Carlos Frías, es mucho más cosmopolita que algunas secciones literarias de diarios de Buenos Aires que parecen sumidas en el pequeño círculo literario de la Gran Aldea".
"...La confluencia entre la esfera de las ideas, de la Academia y la atenazante realidad que se nos hace presente en los medios de comunicación". Así, el ensayo filosófico, el ensayo literario, la crítica de las últimas publicaciones, el precipitado de una investigación histórica... tuvieron la posibilidad de ir más allá del ambiente casi privado de la vida universitaria, para llegar al gran público. Esa fue para muchos de nosotros una experiencia realmente decisiva y un desafío a nuestras capacidades de comunicación, que tenían que sincerarse y flexibilizarse, y aprender a despojarse de la jerga especializada y a menudo pedantesca de la cátedra.
Si este fue realmente el propósito, o uno de los propósitos, puedo decir, Daniel Alberto, que la sección que fundaste hace 57 años lo viene cumpliendo en muy alta medida.
Pero también diste lugar a otros géneros. Diste lugar a la poesía, al relato de ficción; a modo de ilustración hiciste conocer a excelentes plásticos tucumanos. Organizaste encuestas sobre temas que a todos -académicos o no- nos llegaban muy de cerca, como la cultura en Tucumán, la nueva situación de la mujer... Hace poco, en unos de los picos más severos de la crisis argentina, promoviste una serie de reflexiones que luego cuajaron en el volumen Reinventar la Argentina y que atrajeron la atención de todo el país. También supiste imprimir un especial interés a la Página al incitar y permitir la polémica.
Viendo las cosas en perspectiva, juzgo que la sección que creaste en 1949 retomó entonces y continúa ahora una línea de acción cultural que privilegia a nuestro Tucumán -en otros aspectos tan preocupante y contradictorio- dentro de otras provincias del interior del país. Me refiero a esa modalidad bien perceptible ya desde las últimas décadas del XIX, favorecida por el magisterio de Paul Groussac y Amadeo Jacques, durante los años que vivieron en nuestra provincia. Esa misma línea fue la que continuaron las mejores y más representativas personalidades de la generación tucumana del Centenario, a quienes se debe el proyecto y la creación de la Universidad Nacional de Tucumán. Me refiero a un modo de acción cultural que persigue el equilibrio delicado y difícil entre el reconocimiento y la promoción de lo valioso de la región y la apertura de la región hacia el mundo, teniendo como faro la exigencia de calidad.
Y hablando de continuidad: en esta Argentina tan conflictiva de los últimos 60 años, en la que empresa similares desaparecieron a poco de ser iniciadas o fueron languideciendo en una agonía lenta, LA GACETA Literaria no sólo ha sobrevivido sino que, además, luce una vitalidad envidiable. Hoy es una de las publicaciones periódicas culturales más prestigiosas en lengua española. Es un orgullo para la intelectualidad argentina. Gracias , Daniel Alberto. c) LA GACETA

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