Armani ha elegido esa poesía que permanece

Por Rodolfo Modern. POESIA. Nadie puede objetar el acierto en los nombres y en la elección de los poemas.

27 Agosto 2006
Esta antología está precedida por un poema del mismo Armani, poeta prestigioso, consagrado por premios nacionales y municipales, entre otros, y es "La poesía que queda". La emocionada enumeración que contiene, además del contenido esencial, declara las preferencias del propio compilador por un tipo de lírica bella y armónica, enmarcada, por lo común, dentro de un sentimiento amoroso. Es que cada antólogo suele juntar poemas que lo representan a él, no tanto al lector, una consecuencia inevitable. Y si bien lo que excluye no es poco, dentro del territorio de la poesía occidental, nadie puede objetar el acierto en los nombres y en la elección de los poemas, la inmensa mayoría de los cuales pertenece a españoles y a hispanoamericanos. En cuanto a aquellos escritos originalmente en francés, pertenecen a traducciones ya acreditadas por su excelencia, como las de Revol y Raúl Gustavo Aguirre y Nydia Lamarque, por ejemplo. En cuanto a los poemas de Ungaretti y de Montale, su traducción es del propio Armani. La antología arranca con Garcilaso, continúa con Góngora y Quevedo, saltea, por supuesto, el siglo dieciocho, y se continúa prácticamente hasta el presente. Y están los que son, de eso no cabe duda, con la culminación en un fragmento del "Poema de los dones", de Borges. Los veintitrés nombres incluidos son, por lo demás, de la lista de aquellos que por su excelencia no pueden ser discutidos.
Se trata, en suma, de un trabajo digno y probo que merecerá la aprobación de los buenos, aunque escasos lectores de la mejor poesía. Y siempre imprescindible, por lo demás. Armani ha prestado así un gran servicio a un sector importante de la mejor tradición poética de Occidente. LA GACETA

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