Los árboles que no cuidamos

Las autoridades comunales deben proteger las especies arbóreas que existen en la ciudad.

24 Octubre 2002
En varias ocasiones hemos comentado críticamente el ningún cuidado que existe respecto de nuestro arbolado urbano, por parte de la comuna y por parte del vecindario. Es curioso, si pensamos en la imprescindible necesidad que una capital con el clima ardiente de la nuestra tiene de la sombra y de la frescura de los árboles.
Llama la atención, así, la ligereza con que se dañan o directamente se talan ejemplares importantes, que en otras comunidades serían objeto de celosa conservación, como integrantes del patrimonio esencial de la ciudad. Un ejemplo de lo que decimos puede percibirse en calle Las Heras al 500, donde últimamente sorprende a los transeúntes el hecho de que un magnífico árbol haya sido inexplicablemente cortado por la mitad. Nos parece que nuestra capital debe modificar la actitud de indiferencia que dispensa a algo de tanta trascendencia ambiental, climática y estética. Los árboles de Tucumán deben ser cuidados en el transcurso de toda su vida útil y, cuando esta concluye, es obra de buen gobierno proceder a su inmediata reposición. La comunidad juega un papel clave en este asunto.

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