El próximo ciclo educativo

Deben tomarse recaudos para la marcha normal.

24 Octubre 2002
Como se ha informado, las autoridades educativas de la Provincia estudian la posibilidad de adelantar el comienzo del período lectivo 2003, como manera de recuperar la gran cantidad de jornadas de clase que se perdieron este año a causa del conflicto docente. Así, el año escolar daría comienzo el próximo 20 de febrero.
Sin duda, se trata de una cuestión que deberá estudiarse previamente con cuidado, a fin de no suscitar complicaciones en los diversos sectores y temáticas involucrados en el período lectivo. Ha de tenerse en cuenta aspectos como la necesidad de una adecuada reparación de los locales escolares, que debe obligatoriamente hacerse durante el receso, y para lo cual correspondería adoptar simultáneamente providencias de anticipación, dada la trascendencia que este punto tiene. Igualmente -para tocar otro rubro significativo- debe recordarse la importancia que los comedores tienen en el proceso educativo, por lo que corresponde cuidar igualmente la efectiva existencia de las partidas necesarias para su adecuado funcionamiento.
Atendidos esos y otros aspectos, no parecen existir en principio inconvenientes insalvables para la oportuna implementación de la fecha adelantada que se anuncia. Pero es del caso apuntar que esta cuestión dista de ceñirse exclusivamente a fechas o a modalidades de examen. Por el contrario, está anclada en otro problema de cuya solución depende que un período escolar se desarrolle con normalidad.
Los diversos episodios del conflicto docente a lo largo de 2002 han estado determinados por la demora en el pago de los haberes al personal. Esto indica que allí está el núcleo del asunto. Por lo cual lo que resulta premioso es que se adopten las providencias necesarias para asegurar el referido pago en tiempo y forma. De otro modo, asistiremos inevitablemente a ceses de la actividad, con lo cual se perdería todo lo que se logre con el adelanto de la fecha de apertura. Es sobreabundante decir que la educación, junto con la salud y la seguridad, deben constituir siempre prioridades para el Tesoro provincial, y que en ese sentido debe entenderse todo lo que con ellas se vincule.
Así, será posible tener un año escolar normal en nuestro territorio, si se cuida especialmente la candente temática de los pagos al personal. Esto parece suficientemente nítido como para que no nos sorprendan luego sucesos que tornen discontinuo el aprendizaje.
Nunca se repetirá lo suficiente la importancia que la educación, impartida a conciencia y con regularidad, reviste para cualquier conjunto de habitantes. Y no es ocioso recordar que esto resulta mucho más premioso, si cabe, en una comunidad como la nuestra, azotada por problemas tan graves como son la pobreza y la desocupación. Justamente, es frente a esa realidad que debe hacerse carne en los gobernantes y en la ciudadanía, el hecho cierto de que sólo mediante la formación de la niñez y de la juventud será posible encontrar las estrategias que permitan modificar la dura realidad presente.
La experiencia histórica así lo muestra acabadamente. Ninguna comunidad de la tierra ha podido elevarse positivamente sobre su circunstancia, sino por la vía de la educación de sus generaciones jóvenes, que serán las protagonistas del futuro. En 1876, al arribar a Tucumán para las memorables fiestas de la inauguración del tren, el gran educador Domingo Faustino Sarmiento lo dijo con claridad meridiana: "Tucumanos, enseñad a leer a todos, a fin de que haya luego carga para el ferrocarril. La inteligencia es dinero; y para pueblos tan lejanos, la industria inteligente es la única salvación".
Asegurar el normal desarrollo de nuestra campaña educativa debe considerarse, repetimos, como una verdadera prioridad.

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