Filosofía de la vida cotidiana

Por Carlos Gazzera. NOVELA.

13 Agosto 2006
Un profesor de filosofía, viejo, astuto, fumador empedernido, dialoga con un joven musculoso, de profesión panadero. El diálogo se sitúa en una aldea de la conflictiva zona de los Balcanes, durante la guerra de los años 90 del siglo pasado. Sin muchas precisiones, ambos personajes repasan sus vidas, sus anhelos y obsesiones en un diálogo que va del mediodía a la caída del sol mientras cumplen con el mandato de sus captores: construir un pozo profundo en medio de la calle.
El relato está escrito magistralmente (tanto es así que ni la traducción española logra rompernos el hechizo) y el equilibrio entre el diálogo directo y el narrador en tercera persona que penetra en la conciencia de los protagonistas nos permiten seguir no sólo el contrapunto de ambos personajes sino penetrar en la personalidad de ambos.
El cuadro de confrontación se resuelve en varios planos alegóricos. El primero, un choque generacional y cultural. Entre ellos no sólo existe la diferencia de edad sino también la de capital cultural. Sin embargo, el joven panadero es poseedor de una memoria fotográfica, de tal modo que todo lo que leyó en su vida puede recordarlo con un mínimo esfuerzo. La charla, entonces, es un juego de ajedrez mental para hacerla discurrir por los lugares acotados de sus respectivos saberes o recuerdos.
El otro plano de significación tiene que ver con los roles en la sociedad. Incluso, bajo un estado de excepción como el de ser prisioneros de guerra. El profesor ha sido consignado a que le ayude a cavar al panadero el pozo bajo una tormenta de nieve feroz. Sin embargo, a medida que pasan las horas, comprendemos que su trabajo consiste en tener ocupada la mente del panadero para que no se desvíe de su trabajo físico de cavar la zanja.
Entonces, la figura del "telescopio de Schopenhauer" emerge como una metáfora del trabajo intelectual: invertir el telescopio para hacer que los objetos del presente se alejen, de tal modo que podamos juzgarlos en el presente como si fueran del pasado remoto. Interesante ejercicio para un intelectual que, a la luz de los acontecimientos de aquella irracional guerra de odios extremos, debe dar su punto de opinión del presente como si se tratara de un juicio histórico.
Gerard Donovan nació en Irlanda en 1959. Es un reconocido poeta y El telescopio de Schopenhauer es su primera novela. Pese a ello ganó el premio "Kerry Group Irish Fiction" en 2004 y se convirtió en un éxito rotundo en Europa. Pocos autores contemporáneos han conseguido metaforizar, desde la novela de matriz filosófica y lenguaje poético, los alcances del mal, del odio y la desolación de la raza humana como lo hace Donovan en esta maravillosa y dura novela. (c) LA GACETA

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