Libro recomendable para creyentes, ateos e indecisos

Por JORGE ESTRELLA. El autor procura fundar un ateísmo sólido, cuyo centro será una moral poscristiana.

13 Agosto 2006
El autor ataca la administración de las teocracias inherentes al islamismo, judaísmo y cristianismo (no a sus creyentes) y procura fundar un ateísmo sólido, cuyo centro será una moral poscristiana.En ella se superaría el elemento común a esas tres religiones: "odio a la inteligencia -los monoteístas prefieren la obediencia y la sumisión; odio a la vida, reforzado por una indefectible pasión tanatofílica; odio a este mundo desvalorizado sin cesar con respecto a un más allá, único depositario de sentido, verdad, certidumbre y bienaventuranza posibles; odio al cuerpo corruptible, despreciado hasta en sus mínimos detalles, mientras que al alma eterna, inmortal y divina se le adjudican todas las cualidades y virtudes; por último, odio a las mujeres, al sexo libre y liberado en nombre del Angel, ese anticuerpo arquetípico común a las tres religiones" (p 83).
Se trata de un ataque frontal (histórico, filosófico, psicológico, hermenéutico) a los intérpretes "autorizados" de la palabra sagrada. Para defender una actitud "donde el cuerpo deje de ser un castigo, y la tierra, un valle de lágrimas; la vida, una catástrofe; el placer, un pecado; las mujeres, una maldición; la inteligencia, una presunción, y la voluptuosidad, una condena".Particularmente significativa es la tesis del autor según la cual ha sido San Pablo, y no Jesús, el codificador de ese odio a la vida: "el elogio del celibato, de la castidad y de la abstinencia" habrían nacido de la personalidad masoquista de Pablo: "Jesús nada tiene que ver con esto; se trata más bien de la venganza de un aborto, como (Pablo) se nombra a sí mismo en la Primera Epístola a los Corintios (15:8). ¿Incapaz de acercarse a las mujeres? Las detesta...
¿Impotente? Las desprecia. Excelente oportunidad para reciclar la misoginia del monoteísmo judío, heredado por el cristianismo y el islam" (p 160).Se trata de un libro recomendable a creyentes, ateos e indecisos. Por la formulación precisa de los elementos centrales de esta antigua disputa; por la amplia información manejada; y, finalmente, porque está muy bien escrito. (c) LA GACETA

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