Melancolía en un recorrido por la educación

Por Beatriz E. de Parolo. ENSAYO.

06 Agosto 2006
Como su título, este es un ensayo sencillo organizado a partir de crónicas. Desde el "nombre" que le fue asignado hasta su última página sentimos que el texto nos retrotrae a ese tiempo en que el libro de lectura era, para muchos niños, un tesoro único. Sumergidos en ese clima, la comparación del rol de la vieja escuela pública con el de la de hoy, es inevitable. Este dato no es menor, porque anuncia la melancolía que planea por sobre el crudo recorrido que propone Angela Pradelli.
La solapa nos advierte que en 2004, la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas distinguió a la autora por sus artículos sobre educación y lenguaje, publicados en una columna de Opinión del diario "Clarín", algunos de los cuales integran este libro. En efecto, rápidamente el lector advierte que la escritora es una comunicadora sensible y avezada, lo que habla de su idoneidad en cuanto a su especialidad didáctica: el manejo de la lengua. Esta es la veta del libro que nos atrapó. En cuanto a sus reflexiones sobre la educación pública en Argentina, los "recortes" de la realidad narrada traslucen la conmoción que provocan en la autora las historias duras que elige contar para asumir una posición frente a la dramática situación que vive gran número de niños y de jóvenes en nuestro país. Es así como, a la manera de un documentalista de cine, A.P. relata con maestría retazos de la realidad educativa argentina, a los que suma vivencias personales estrechamente ligadas con la literatura. En este sentido, ante nuestros ojos desfilan por un lado Borges y Bioy Casares, y por el otro, jóvenes adolescentes que penan por construirse un futuro. De entre lsa historias propuestas, elegimos una que, por ocurrir en Tucumán, nos "dolió" particularmente. Se trata del relato de una jovencita tucumana que en septiembre de 2005 cursa por tercera vez su sexto grado -ya aprobado- en una escuela rural donde no se había implementado el tercer ciclo de la EGB. La joven explica al ministro Filmus: "porque no tenemos plata para que yo vaya a la ciudad a terminar de cursar (...) entonces mi mamá me sigue mandando acá para que no pierda la comida y lo que aprendí en estos años".Es preciso señalar que no coincidimos con la totalidad de los planteos de la autora. A manera de ejemplo: no compartimos que "la pedagogía del interés es una pedagogía mentirosa" (pág. 33) y creemos que esta afirmación puede suscitar un interesante debate. Del mismo modo pensamos que la Ley Federal de Educación -a cuyo fracaso se alude y que tiene peso en la trama argumentativa del texto- merece un análisis más profundo que estas páginas no proponen.
Se trata de un libro que leímos de un tirón, atrapados por la diversidad de temas y por los hallazgos literarios (el de "Felicia en Turdera", así como las "Narraciones" finales nos resultaron textos decididamente poéticos).
En suma, una obra que se disfruta, sobre todo por su riqueza expresiva. (c) LA GACETA

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