Maqueta de un mundo de pequeños hombres

Por Cármen Perilli. NOVELA.

06 Agosto 2006
En la última escena de El pibe el protagonista se enfrenta con el padre que, por fin, intenta escribir su novela en 1976. "Entonces le pregunto por qué escribir. Para acordarte, me dice. Tenés treinta, sos un pibe. No sabés de qué hablo. Acordarse".
La novela de Saccomano hace de la memoria un feliz ejercicio. El relato de infancia se inscribe con un clima de nostalgia que impregna el imaginario del libro. La historia transcurre en el barrio de Mataderos en los años 50, una comunidad afable con sus habitantes y una geografía de clases sociales, atravesada fugazmente por los movimientos históricos. Transformado en cronista de lo cotidiano, Saccomano ilumina con lenguaje despojado los movimientos de los personajes desde una mirada infantil. La narrativa se resuelve como sociología de lo cotidiano. La novela arma un territorio como maqueta de un mundo de pequeños hombres. La familia funciona como eje del texto, cubriendo con un efecto de "familiaridad" tanto el discurso como la historia. Sin embargo, el mundo del pibe no se abstrae de los tumultuosos movimientos sociales que convierten a sus personajes en agonistas a los que sólo defiende la memoria, es decir la literatura. (c) LA GACETA

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