En qué consiste ser una persona

Por Samuel Schkolnik. FILOSOFIA.

30 Julio 2006
Se trata de un conjunto de trece ensayos filosóficos, que desde diferentes puntos de vista abordan la cuestión de en qué consiste ser una persona. La mayor originalidad de su autor radica en haber advertido que esa cuestión, habitualmente planteada en el terreno de la ética, pertenece sólo secundariamente a ese terreno.
En efecto, el tópico relativo a la fundamentación de las normas y obligaciones propias de la moral tiene por materia las relaciones que cada uno sostiene con los demás, mientras que según H.G. Frankfurt, lo que hace de cada cual una persona es ante todo las relaciones que sostiene consigo misma.
Ello no significa desconocer la importancia de la dimensión moral; por lo contrario, ella constituirá el escenario de la persona, en la medida que impondrá las condiciones y los límites de sus desempeños vitales. Pero la persona como tal debe su esencia -según el autor- a la estructura de su voluntad, y a los ideales mediante la que, a lo largo de su existencia, llega a configurar esa estructura.
En el pensamiento de H.G. Frankfurt, es crucial la distinción entre "deseos de primer orden" y "deseos de segundo orden". Los primeros son los que mueven de modo inmediato la apetición; los segundos tienen por objeto a los primeros, y son un querer no de tal o cual cosa, sino un "querer querer". Se puede, entonces, no desear algo, y sin embargo desear desearlo. En esta sucinta nota es difícil defender esa posibilidad, pero los sutiles análisis de H.G. Frankfurt la defienden convincentemente. Muchas especies vivientes se conducen según deseos de primer orden; asimismo lo hacen muchos seres humanos. Pero sólo alcanzan la condición de personas aquellos especímenes -tal vez exclusivamente humanos- capaces de abrigar deseos de segundo orden, que son los que modelan la voluntad de suerte que esta genera ideales, de los que se vale como guía para construir, en medio de las contingencias de la vida, un carácter definido.
H.G. Frankfurt ha cursado una muy destacada carrera académica en los Estados Unidos. Su escritura es la quizás demasiado puntillosa de un profesor, que sin embargo conserva la capacidad de decir cosas sustanciales. (c) LA GACETA

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