Invitación a hallar la gran literatura

Por Cámen Perilli. NOVELA.

16 Julio 2006

El protagonista del libro de Gorodischer, Trafalgar Medrano, tiene nombre de batalla acriollada y olor a acogedores cafés de Rosario. Es un entrañable personaje, inveterado viajero y narrador enviciado. Se lo encuentra siempre, o casi siempre, en el Burundy, de Rosario, rodeado de amigos. La narradora, una curiosa y atrayente escritora, bebe una a una sus palabras y las registra con detalle. Los desplazamientos de Trafalgar, un hijo de una familia formal, no hacen distingos entre el espacio o el tiempo. Siempre comerciando insólitos objetos, llega a Veroboar, en el borde de la galaxia, donde se enreda con la Lapizlázuli. Ese planeta es gobernador por un aristomatriarcado compuesto por Mil mujeres "espantosamente ricas y poderosas que hacen lo que quieren con el resto del mundo". Salta hacia Castilla en el siglo XV y participa de los sueños de Colón, convenciendo a Isabel la Católica de reemplazar las endebles carabelas por su nave espacial. En Amnandaha-A, unos extraños rituales lo reencuentran con músicas originarias y en Uunu se asusta cuando descubre que el tiempo es densidad y puro presente. Y así, en cada uno de los lugares que recorre, descubre lo insólito: muertos que atormentan a los vivos, un lugar donde el peor es rey, etc.
Italo Calvino señala que "lo fantástico dice cosas que nos tocan de cerca, aunque estemos menos dispuestos que los lectores del siglo pasado a dejarnos sorprender por apariciones y fantasmagorías, o nos inclinemos a gustarlas de otro modo, como elementos coloridos de una época". Reconocemos en la obra de Gorodischer el absurdo de Calvino y el ascendiente de Stanislav Lem. Todos los relatos presentan una y otra vez desde esta lógica, las relaciones de poder. Al mismo tiempo mezclan lo insólito con lo cotidiano.Trafalgar no nos da tregua y nos sumerge en un mundo insólito y fascinante. No sólo por la solidez con que su autora trabaja los mundos fantásticos, en contraste con la realidad entrañable que adquiere la ciudad de Rosario, sino también por una escritura que no permite la pereza del lector, que lo estimula a imaginar y a pensar. Esta reedición de las aventuras de Trafalgar es una invitación a un encuentro con la gran literatura. La firma de la autora está en todo el texto. (c) LA GACETA

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