
Aquel célebre adagio que recomienda no juzgar a un libro por su tapa sirve como una suerte de advertencia a la hora de encarar la lectura de "Historia de la Argentina Contemporánea". Porque el título de esta elogiable tarea de Marcos Novaro puede prestarse a furibundos debates entre historicistas ortodoxos (renegarán de las licencias que se toma el autor) y reivindicadores de la validez de la historia contemporánea. Por ello, conviene establecer analíticamente parámetros ciertos. Si la historia es el relato documentado de la vida de los muertos, entonces el lector tendrá en las manos un ensayo sociológico. Y si la historia es la búsqueda de elementos que ayuden a entender el presente hurgando el pasado, nada hay que objetarle al nombre de la obra.
Las 330 páginas publicadas por editorial Edhasa conforman, acabadamente, un sólido análisis sobre el "siglo XX corto" argentino. Y dentro de él, más concretamente, sobre el período que va desde el surgimiento de Juan Domingo Perón hasta la llegada al poder de Néstor Kirchner.
Como nota distintiva, este trabajo les da a las cuestiones económicas el lugar de importancia que merecen en el desenvolvimiento de la realidad política. Cada capítulo contiene comparaciones sumamente interesantes de lo que pasaba en el país con lo que ocurría en otros Estados del Cono Sur. Son una acertada manera de dimensionar mejor lo que pasaba en estas tierras durante la centuria de la democracia interrumpida.
Tampoco hay que perder de vista que sobre el período que aborda el sociólogo y filósofo argentino se ha escrito bastante. De hecho, mucho han publicado los diarios. Y si bien el lector de la historia no va a encontrarse con novedades en este trabajo, sí va a toparse con sesudos análisis socio-políticos durante todo el trayecto. Novaro no se detiene -ni se preocupa- en presentar hechos que da por sabidos. Por el contrario, los encara valorizándolos. Calificándolos. Y ni siquiera se molesta en remitir a una nota a pie de página que sustente su parecer. El lo dice y punto. Se hace cargo. Y, hay que concederle, su currículum lo habilita para hacerlo, independientemente de que no serán pocos los que puedan no estar de acuerdo con sus afirmaciones. De esto, además, resulta una lectura, si se quiere, más amena.En todo caso, una "costilla" de este libro es su extensión: abordar 70 años de historia en 300 páginas no deja de ser, en definitiva, un repaso bastante comprimido de los avatares contemporáneos de la Nación. Pero debe decirse también que el autor no aspira al enciclopedismo. Y no por ello la obra pierde un ápice de erudición ni de rigurosidad. Por el contrario, hay un aporte estadístico de inestimable valor. Un claro ejemplo, revelador para quienes no vivieron la época (y angustiante, para quienes sí fueron testigos), es el cuadro que da cuenta de la evolución de la inflación durante la presidencia de María Estela Martínez de Perón.
Lo que sí se vuelve perturbador, definitivamente, no es la publicación de los datos recopilados, sino lo que se infiere de ello. Lo que abruma es la lectura de lo que algunos argentinos han hecho de la Argentina. Y, entonces, ya no tiene sentido discutir si la obra es un ensayo o un libro de historia. "Historia de la Argentina Contemporánea" es un remedio contra la amnesia. Bienvenido sea. (c) LA GACETA







