El matrimonio estudiado en sus diversas facetas

Un hecho social, jurídico y religioso que el autor encara con armas lícitas y que impresiona por la vastedad de las fuentes consultadas. Uniones. Sí quiero, historias y anécdotas del matrimonio en la Argentina. Arnoldo Canclini. (Emecé - Buenos Aires). Crítica de Juan Carlos Di Lullo.

18 Junio 2006
El abordaje del estudio del matrimonio como un hecho social, jurídico y religioso presenta una serie de complicaciones que el autor, Arnoldo Canclini, enfrenta con armas lícitas, aunque el resultado pueda resultar algo tedioso para aquellos que no estén especialmente interesados en un análisis concienzudo del tema. El autor mezcla una documentación frondosa con anécdotas livianas y pintorescas, sobre todo de las uniones realizadas previamente a la existencia de un cuerpo legal específico, y entretiene al lector con los sabrosos detalles de numerosos relatos de noviazgos, desencuentros y bodas ocurridas en épocas pretéritas.
Canclini es doctor en Filosofía y Letras y además se desempeñó como pastor evangélico bautista. Su interés por la historia está evidenciado por el minucioso estudio realizado sobre los documentos que reflejan la evolución de las uniones matrimoniales desde que en el siglo XVI los varones españoles arribaron a las costas del Plata. Estos varones rudos y aventureros llegaron sin sus mujeres y se encontraron en el nuevo mundo con etnias desconocidas que tenían cánones sexuales y familiares totalmente novedosos para los recién llegados. La tarea de los primeros misioneros para adecuar costumbres rayanas con la promiscuidad a los preceptos religiosos ocupa los primeros tramos del trabajo de Canclini. Posteriormente detalla lo ocurrido a partir de 1810, con la evolución de los aspectos jurídicos y relata algunos casos particulares que involucran a figuras conocidas del referido período histórico. El autor se ocupa a continuación de los problemas producidos por la coexistencia de distintas profesiones religiosas, hasta que, volcado ya al estudio del andamiaje legal, describe lo ocurrido hasta el establecimiento del matrimonio civil. En los tramos finales del texto, hace referencia también a la primera presentación de un proyecto de ley de divorcio, en agosto de 1888.
El trabajo impresiona por la cantidad de fuentes consultadas, que el autor detalla en el final de cada uno de los capítulos. Pero, al mismo tiempo, puede agobiar al lector no habituado a frecuentar textos de investigación histórica. El recurso de relatar coloridas historias personales para insuflar aire fresco muestra la preocupación de Canclini por no limitar su universo de lectores a los interesados en los aspectos netamente históricos del tema. Pero indudablemente serán estos quienes sentirán mayor satisfacción al recorrer las páginas. (c) LA GACETA


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