
Soledad Ardiles Gray de Stein constituye un hito en el ámbito de la educación preescolar, y ha decidido presentar una compilación de su accionar vinculado a las etapas en el desarrollo de ese nivel educativo desde fines de la década del 50 hasta nuestros días.
El libro está integrado por dos partes bien delimitadas: la primera se orienta al recuerdo documentado del trabajo pedagógico en los jardines, donde aborda cuestiones puntuales que fueron jalonando su acción. En esta parte enfoca la Didáctica Preescolar y para ello busca los fundamentos en lo psicológico, en lo pedagógico y en lo social. Es importante destacar la dedicación de un segmento a la idea de salud mental como base para la tarea jardinera. Hace un estudio longitudinal y transversal de las características de los sujetos, y finalmente aborda la significación del juego en el desarrollo infantil.
Estos fundamentos "abren la puerta" a la explicitación de lo que fue y es su pasión: "el accionar en el jardín de infantes para el desarrollo armónico y feliz del niño antes de abordar la escuela elemental". La riqueza de los temas tratados, la minuciosidad con que enfoca cada uno de ellos, no hacen más que explicitar esa pasión acompañada del "buceo" (palabra tan suya) en los principios teóricos que sustentaron su práctica y, al mismo tiempo, la discusión, la crítica y el cuestionamiento a algunos postulados propuestos por otros sectores del conocimiento.
Aquello que comenzó siendo una declaración de principios llega a su mayor especificación, cuando desentraña lo que ella postula "la maestra jardinera debe conocer al niño". Ese conocimiento -que conduce a la reflexión sobre el propio accionar como docente-, sólo es posible si el docente puede registrar la conducta de los alumnos en forma sistemática y objetiva, y no de acuerdo con el estado de ánimo con que juzga a los niños en un momento dado.
La segunda parte está dedicada a la historia del movimiento de maestras jardineras en la provincia y en el país. Cuenta con un soporte documental significativo, en base al cual articula los datos de actas de los encuentros, con el recuerdo de las acciones de aquellas maestras que siguieron sus ideas y se abrieron a una nueva propuesta. Se observa la preocupación constante por dar voz y voto al docente rural y del interior en general, y poco a poco, la integración de otras provincias, hasta constituir la Unión Nacional de Asociaciones de Educadores Preescolares (UNADEP), hoy UNADENI, reemplazando lo de preescolar por nivel inicial.
Contar su historia como maestra jardinera expresa una hermosa metáfora de la pasión de una mujer. La riqueza de las experiencias, el significado personal y social de una vida dedicada a la docencia en todos sus matices y desde lugares diferentes, constituyen la trama de esta historia, urdida en el lugar mismo de lo educativo, comprometida con su medio y con saberes que le dieron lugar.
Su lectura es placentera y genera gran interés. Manifiesta esa pasión, ese compromiso con el ser mismo del docente, al mismo tiempo que da cuenta de la constitución del campo de la Educación Inicial.La señora de Stein no sólo ha plasmado su historia y la de los jardines de infantes en la provincia y en el país: ha enseñado a estudiar los fundamentos de la educación preescolar para que el docente proyecte su hacer. Pero su tarea pedagógica no queda allí, sino que abarca el amplio abanico de posibilidades de acción que atraviesa un jardín de infantes y las consecuencias lógicas del devenir de su desarrollo.Pensó esto en la década del sesenta, y hoy nos lo brinda en forma de historia de vida: con anécdotas que enternecen, con documentos que testimonian, con principios que dan sustento, con ese estilo tan suyo, tan original, que entusiasma al lector a construir nuevos espacios para la educación. (c) LA GACETA







