Homeopatía, más de 2 millones de argentinos la han usado alguna vez

Creada por el químico y farmacéutico alemán Samuel Hahnemann (1755-1843) se basa en el principio de similitud, ya enunciado por Hipócrates. Tal principio establece un vínculo entre la acción terapéutica de una sustancia y su poder toxicológico.

07 Junio 2006
La homeopatía, sindicada durante muchos años como una terapia alternativa, hoy es aceptada como una rama de la medicina no tradicional, distinta a la alópata, y sin embargo no es reconocida por las obras sociales. Según la Organización Médica Homeopática Internacional, cerca de 300 millones de personas en el mundo recurren a la homeopatía para aliviar sus dolencias. Esta forma de la medicina se basa en el principio de similitud. Se da al enfermo, en dosis muy pequeñas, la misma sustancia que en una persona sana provoca los síntomas que se busca curar. Hoy existen en nuestro país unos 300 medicamentos homeopáticos distintos. Estudios clínicos hechos en la Universidad Maimónides avalan la eficacia de la homeopatía en varias enfermedades y la acción paliativa que tiene en otras tantas patologías.

La homeopatía gana cada vez más adeptos en el mundo
Cerca de 300 millones de personas en el mundo recurren a la homeopatía para aliviar sus dolencias y más de 100.000 médicos prescriben habitualmente remedios homeopáticos, según un informe de la OMHI (Organización Médica Homeopática Internacional). Aunque el mecanismo de acción de estos preparados todavía es un misterio para la comunidad científica, la cifra, de ser cierta, es significativa y abre una serie de preguntas.
En la Argentina, su práctica está autorizada, pero no forma parte del sistema nacional de salud (con lo que no recibe cobertura de las obras sociales y prepagas). Aun así, la cantidad de pacientes que se tratan con homeopatía viene creciendo, y cada vez más odontólogos y veterinarios la utilizan.
Esta forma de medicina creada por el químico y farmacéutico alemán Samuel Hahnemann (1755-1843) se basa en el principio de similitud, que ya fuera enunciado por Hipócrates. Este principio establece un vínculo entre la acción terapéutica de una sustancia y su poder toxicológico. Y consiste en administrar al enfermo, en dosis infinitesimales, la misma sustancia que en una persona sana provoca los síntomas que se pretenden curar.
Este principio se asemeja al de las vacunas, y según explica el doctor José Eizayaga -director del Departamento de Homeopatía de la Facultad de Medicina de la Universidad Maimónides, con sede en Buenos Aires-, "se basa en la tendencia espontánea a la curación que tenemos todos los seres vivos".
Hoy existen en el país unos 300 medicamentos homeopáticos distintos, que son preparados por farmacias habilitadas a tal fin. Las sustancias utilizadas deben sufrir controles similares a aquellas con las que se preparan los medicamentos convencionales. Sus principios activos se extraen de sustancias de origen animal, vegetal o mineral.
La forma farmacéutica más utilizada es el glóbulo de azúcar común impregnado con la dilución del medicamento, aunque se utilizan también gotas, tabletas, cremas y ocasionalmente inyectables. Los fármacos poseen asignado un nombre en latín, lo que permite identificarlos en cualquier parte del mundo.
Las diluciones homeopáticas tienen proporciones tan ínfimas que encontrar su rastro puede ser más difícil que aislar una gota en el océano. Sin embargo, estos medicamentos resultan eficaces en muchas patologías, y hasta el momento se han realizado cerca de 200 estudios clínicos que lo comprueban. Algunos de ellos fueron difundidos en revistas científicas muy prestigiosas. Uno de los más conocidos fue el publicado en 1997 por The Lancet. Allí se compararon los efectos clínicos de medicamentos homeopáticos contra placebos.
Entre otras, las enfermedades alérgicas respiratorias y cutáneas parecen responder favorablemente a la homeopatía. Esta sirve para tratar tanto las lesiones como el estado general de pacientes con eczemas, urticarias, acné, herpes o prurito. "Una de las características que distingue a la homeopatía de la medicina convencional es que es holística: trata al paciente en forma integral, y no cada órgano o dolencia por separado", dice Eizayaga. De este modo, se le atribuyen efectos tanto en la salud física como en el estado de ánimo de las personas.
El departamento de Medicina Homeopática de la Universidad Maimónides realizó un estudio clínico el año pasado para comprobar la eficacia del tratamiento homeopático en la dermatitis atópica. Esta enfermedad, caracterizada por la sequedad e inflamación de la piel, afecta a un 20% de los niños. Y según el estudio de la Maimónides, la medicación homeopática resulta eficaz para combatirla en un 75% de los casos, aún tratándose de pacientes que habían fracasado con medicamentos convencionales.
También se pueden tratar con homeopatía los efectos de algunas infecciones como gripe, otitis, rinofaringitis, amigdalitis, sinusitis o bronquitis. En otras enfermedades, como el cáncer, su utilización tiene fines paliativos y se combina con otros tratamientos convencionales. Los medicamentos homeopáticos pueden utilizarse en niños, embarazadas y ancianos, ya que no tienen toxicidad y raramente producen efectos adversos.
De acuerdo con los especialistas, la medicina homeopática "no excluye" a la convencional, a la que distinguen como "alopática", ya que dado un síntoma, se trata, en ella, de provocar el efecto contrario (alo=diferente): ambas serían complementarias. Los especialistas en medicina homeopática, vale la aclaración, invariablemente deben tener una formación médica convencional. Es decir: no se puede ser homeópata sin ser médico.

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