
Tobías Wolff, autor de tres novelas, dos autobiográficas y una corta, y de tres libros de cuentos, es bien conocido por Vida de este chico, obra que dio motivo a la exitosa película del mismo nombre protagonizada por Robert de Niro y Leonardo di Caprio en 1993.
En la novela que se comenta, Woff dirige su mirada a una pequeña escuela preparatoria de Nueva Inglaterra, en el año 1962. Narrada en primera persona, un anónimo estudiante nos cuenta su paso por la institución. A diferencia de sus adinerados compañeros de la costa este, el protagonista proviene de Seattle, de un hogar en ruinas, compuesto por un padre judío, afectivamente ausente, y por una madre católica, vuelta a casar pero con paradero incierto.En el establecimiento educativo, en el que las artes liberales se cultivan, los tres grandes hitos anuales consisten en la visita de tres luminarias de la literatura americana, y la oportunidad para sendos alumnos de obtener una entrevista privada de una hora con alguno de estos escritores. Para lograr semejante honor, los jóvenes deben competir con empeño en torneos literarios, calificados directamente por el huésped de honor.
Según los escritores visitan la escuela, el narrador cuenta su desesperación por ganar y su crecimiento intelectual y emocional, influenciado por el contexto, sus pares y los visitantes.El autor dedica muy poco a las descripciones del entorno, de las características físicas del narrador o de otros personajes. Incluso, no es posible saber ni la apariencia ni el nombre del protagonista, lo cual resulta entendible, desde que él conoce ambas circunstancias y son sus ojos el filtro de la historia. Ameno y claro en la prosa, relata cómo su paso por la escuela le despierta el interés por la poesía y por las historias breves, por la filosofía y por la literatura, así como la necesidad de sentirse parte del grupo con quien comparte su existir. Todo acerca de lo cual comenta en detalle, desde su propia perspectiva y sin acudir a la observación externa. Recuerda comentarios efectuados por los profesores, los estudiantes y los escritores que comparten sus intereses y que considera importantes, dejando de lado toda otra consideración que le resulte trivial.
Desde la desconocida escuela de Nueva Inglaterra, Wolff examina en detalle la vida literaria y su significado, lo que supone ser un escritor y los pormenores que conlleva, bajo la mirada de un perceptivo adolescente, idealista y pragmático al mismo tiempo.
En síntesis, una novela que habla de literatura, del quehacer literario y de su influencia en la vida de todo lector; del enamoramiento que produce y de las ocasionales amargas decepciones a las que conduce. Narrada con honestidad, es una breve obra cuya lectura vale la pena. (c) LA GACETA







